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¿Nos hacemos unas rosquillas?

septiembre 9, 2010

Frase mítica que pronunciada en el momento apropiado desencadena una enorme catarata de acontecimientos y risas.

En Rozas de Puerto Real las rosquillas son un dogma de fe. No faltan en ningún acontecimiento. Bodas, bautizos, comuniones, fiestas…. Siempre hechas en casa (como esta mandado).

Hubo una época en la que dos amigas y yo nos pusimos a hacerlas con mucha frecuencia. Nos volvimos locas. “La Vitoria”, una señora estupenda del pueblo, tuvo la santa paciencia de enseñarnos, haciéndolas con nosotras en muchas ocasiones. Incluso aportaba su propio palito para girarlas cuando se freían (es su palo “de siempre”, lleva con ella montones de años y la verdad es que daba gusto con él). Debería llamarlas “Rosquillas Vitoria”, pues ella nos enseñó su manera de hacerlas de toda la vida, aunque supongo que habrá variaciones.

La casa de Vitoria

A lo que vamos, ayer por fin Camino y yo quedamos para hacernos unas rosquillas. Hace mucho tiempo que no caían unas (el calor…. nos anula).

La cosa se sabe cómo va a empezar, pero nunca cómo va a acabar. Según fueron avanzando los minutos de lo que parecía una tarde a dos (más unos cuantos niños jugando a su bola), el asunto se convirtió en una tarde a tropecientos.

Nos acabaron ayudando Mateo, Nerea, Rocío, Dani, Mª Luisa y Mariluz. Todos a una, como en Fuenteovejuna. Tuvimos un par de espontáneos (que salieron con la boca llena) e incluso apareció Miguel, dispuesto a fisgar un poco y a comerse una rosquilla recién hecha, y que terminó fregándonos con una manguera el recipiente de la masa.

Cuando las he cargado en el coche, aún calientes, han esparcido un olor que mareaba de puro placer. Para volver a casa, he de atravesar la dehesa. Los caballos y el ganado campan a sus anchas y la preferencia es suya frente a los coches que la atraviesan. Por eso no me ha extrañado encontrarme unos caballos en mitad de la calzada, de charleta parece ser.

Lo que si que me ha extrañado es que, cuando me he asomado para darles cuatro voces y que me dejaran pasar, se me han acercado demasiado a la ventanilla del coche. Por un momento he pensado que con ese olor delicioso que me rodeaba, lo que venían es a asaltarme para llevarse mis rosquillas.

Afortunadamente he podido convencerles para que no me las quitaran, pero he tenido que pasarles la receta:

 ROSQUILLAS ROCEÑAS (de Rozas de Puerto Real)

Ingredientes:

–         12 huevos (si son de gallina de verdad, mejor)

–         2 kilos de harina

–         600 gr. de azúcar (para la masa)

–         1 kilo de azúcar (para envolverlas)

–         5 sobres de levadura Royal

–         ¼ de un frasco de anís molido (está donde las especias, y tiene que ser molido)

–         1 vaso (de los de agua) de anís

–         1 vaso de zumo (el de un limón, el resto hasta llenar el vaso, de naranja)

–         1 vaso de aceite de girasol

–         La ralladura de la piel de 3 limones y 1 naranja

–         Aceite de girasol para freírlas

Modo de hacerlas:

Se separan las yemas de las claras. Se baten las claras con la batidora hasta que estén muy espumosas y espesen un poco (casi punto de nieve).

Entonces se añaden las yemas y se sigue batiendo (cuando no puedes más con el brazo, sigues y sigues un rato más).

Se añade el azúcar. A meter las manos!!. Se añade la levadura, el zumo, los anises molidos, el anís, el vaso de aceite y la ralladura. Todo ello sin dejar de remover con las manos. Lo último que se incorpora es la harina. Se va espolvoreando en la superficie y se va amasando. Aquí ya se empieza a sudar. La masa ha de ir engordando. Se sabe que ya está cuando llevas un rato que ya te duelen los brazos, la notas muy espesa y sobre todo!, cuando con las manos enharinadas puedes hacer bolas, se trabajan bien y no se te pegan.

Pues eso, se hacen bolas y se van colocando sobre una superficie enharinada (la consistencia apropiada hace que se aplanen por ellas mismas – sino son albóndigas, no rosquillas-). Con una cierta habilidad (hay que ser rápido), hay que montar una sobre otra (para hacerlas dobles) y aplastarlas un poco para que se peguen; y metiendo el dedo en el centro para hacerle el agujero se introducen en abundante (muy abundante) aceite caliente.(Es fácil, hay que ensayar un poco).

De entrada se hunden en el aceite (que no cunda el pánico), pero rápidamente salen a la superficie. Ahí entra en funcionamiento “el palito de la Vitoria” (o similar, el mango de un cubierto de palo…). Se mete en el agujerito del centro y se hace girar la rosquilla sobre sí misma (sino el agujero tiende a cerrarse y te queda una especie de buñuelo). Con una espumadera, vuelta, vuelta y otra vuelta hasta que se doren.

Se sacan, se escurren de aceite y aún calientes se rebozan en azúcar (rosquillas listas).

En casa nos gustan sin rebozar (rosquillas tontas) ¿Será por algo? Tengo que analizarlo.

Buenísimas!!!!

12 comentarios leave one →
  1. septiembre 9, 2010 1:36 pm

    ¡Menudo reportaje! me has dejado sin palabras, excelente como siempre.

    • septiembre 9, 2010 2:02 pm

      Anda… no exageres…tú que me quieres bien.
      ¿Ves en lo que andaba ayer cuando me llamaste? esquivando caballos.
      Ya te llamo. Beso.

  2. Loren "elasiduo" permalink
    septiembre 9, 2010 2:01 pm

    Buenísimo el reportaje, estoy seguro de que lo de los caballos no ha sido casualidad.
    Deberías ir un día a prepararlas a Robinfood, por supuesto, con “LaVitoria” y su palo de toda la vida.

    • septiembre 9, 2010 2:05 pm

      Eso pretende mi hermano, pero no se si me atrevo(yo sola, claro). La pobre Vitoria debe hacer decenios que no sale del pueblo.Ahora,como me anime,mi intención es pedirle el palo(aunque no se si me lo dejará llevar tan lejos).Lo de los caballos, real como la vida misma(hombre, hablarme no me han hablado…).Siempre cuento las cosas de aqui tal cual pasan.Beso y gracias.

  3. Marialuisa permalink
    septiembre 9, 2010 2:04 pm

    ¡Vaya pedazo rosquillas!, no entiendo muy bien eso de hacerlas dobles, parece sandwich de rosquilla, tienen una pinta ¡madre mía!, no se si debo hacerlas ahora o esperar un poco a que me “cunda” el regimen, jijiji….
    No me extraña que se te hayan arrimado los caballos, podías haber estado rodeada de TODA LA FAUNA IBÉRICA, ¡me imagino el olor!, DE PECAR……
    Voy a cortar y pegar en mi archivo de próximas recetas para probar y tendré cuidado de que si las hago no vaya a poner una foto en facebook no vaya a ser que mi madre con eso de que tiene mucho tiempo para manejar internet me vuelva a pillar ¡Y ME CAIGA OTRO CHORREO!, jajaja.
    No obstante, creo que voy a reducir un poco las cantidades e intentar convertirlas en un solo kilo de harina porque aquí lo que se cocina se come y no quiero que me sobren rosquillas para parar un tren.

    Gracias guapa por tu texto, las fotos y la receta, el día que las haga te daré también las gracias por las rosquillas que de momento se me hace la boca agua solo mirándolas.
    Un besito
    Marialuisa

    • septiembre 9, 2010 2:15 pm

      Por aqui se hacen dobles,aunque la verdad es que las hacemos demasiado grandes (siempre hay niños impacientes con las manos en la masa que nos hacen las bolas grandes), y como hacemos tantas…Como veras por las fotos,hemos hecho 3 docenas.Pero hemos llegado a hacer 6 docenas(para regalar por ahí, que conste). Digna hermana de David. A lo grande.

  4. septiembre 9, 2010 4:34 pm

    eso eso a lo grande! y ensayando, así me gusta, para que cuando vengas a robinfood en la TV dejemos el pabellón bien alto! viva la Vitoria, viva camino, viva rozas y viva cadalso! viva rusia! iufaaaa!

  5. septiembre 11, 2010 8:25 am

    Brutal estas rosquillas listas/tontas tan sabias!!!

    Gracias por el documental a lo National Geografic for Zampabollos!

  6. lourdes permalink
    septiembre 20, 2010 10:28 am

    Muy bueno tu reportaje,FELICIDADES, me alegro que salga en la web tan solicitada receta.Soy nuera de “la
    Vitoria” y la penultima o ultima vez que las hizo furon 12 docenas de huevos o algo asi para la comunion de mi hija.Desde aqui le doy las gracias porque siempre,siempre estan bueniisimas.Que Dios le de mucha salud para hacer muchas mas.Besos a todos.Lourdes

    • septiembre 20, 2010 10:44 am

      ¡Que ilusión saber de tí a traves de su receta! Supongo que nos hemos visto, la próxima vez que nos veamos dime quién eres porque soy muy despistada para las caras. Señoras tan estupendas como Vitoria son las que nos hacen falta para el día a día. ¡Que vivan la Vitoria y sus deliciosas rosquillas!. Por cierto, mi hermano tiene un programa de cocina en la ETB2 (la tv vasca que emite en castellano) y se ve en la web. El próximo mes voy a ir a hacer las rosquillas de Vitoria como invitada. Avisare por aqui.
      Besos

  7. ROCIOESTHER PADRON permalink
    octubre 25, 2010 10:01 pm

    LETICIAAAAAAAAA..QUE BIEN POR TRAER LA GASTRONOMIA DE ROZAS…VAYA REPORTAJE ME DEJAS CON LA BOQUITA ABIERTA…HACE MUCHO NO SE DE TIIIII.Y QUIERO UNA EXPOSICION DE TUS COSITAS O FOTOS O PODERTE AYUDAR Y EXHIBIRLAS EN LE BAR..ME GUSTARÍA HACER ALGO ME ABURRO DE BORDAR…

Trackbacks

  1. Leticia en el pais de las maravillas (y de las rosquillas) « mi patata corazón

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