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El regalo envenenado

septiembre 21, 2010

Creo haber dejado un regusto un poco amargo con el anterior post que he publicado.

Conociendo a las mujeres de mi familia, seguro que alguna lágrima ha caído.

No era mi intención. Para nada.

Por eso, en desagravio (y por hacerles sonreír un poco), voy a narrar lo sucedido con el maldito pollo que me regaló Camino y que yo acepté encantada, creyéndome una MacGiver de andar por casa. Tal cual lo cuento, pasó. Como para no acordarme….

ACTO PRIMERO

Ya tengo el pollo. Para llevarlo a casa no se si ponerlo en el asiento del copiloto y atarle el cinturón. Parece el Gallo Claudio. Es enorme.

Como es del corral de mi amiga, se ha limitado a retorcerle el cuello y a dármelo. ¡Es muy fácil!-me ha dicho-, le quitas las plumas con agua caliente, lo limpias y ya está.

Ilusa de mí !!!

Primer problema: en el fregadero no cabe, y como somos muy prácticos no tenemos bañera (casi mejor, si imagino la escena con el pollo dentro), tenemos una ducha grande (pero es a ras de suelo, y temo que el baño acabe pareciendo una escena de “La matanza de Texas”).

Solución: ¡La bañera de plástico de cuando M. era un bebé!! Yo creo que cabe dentro.

ACTO SEGUNDO

En el porche. El megapollo embutido en la bañerita. M. y M. mirando la escena desde una prudente distancia (no sea que tengan que intervenir y ayudarme si se acercan). He calentado una olla con agua. La rocío por encima y manos a la obra. Lo que antes era un lozano pollo (eso sí, más muerto que muerto) con su crestita roja y todo, se ha convertido en un pegote de plumas apelmazadas que huelen que atufan (¡socorro!…) al contacto con el agua caliente. La crestita ya no es roja, ahora es rosita. Se ha cocido (que bonita escena….).

Quito plumas, y más plumas, y más….. y más…. Más bien parece que estoy pelando una marmota pelo a pelo. Esto no se acaba nunca. De atufada he pasado a ligeramente asqueada.

Cuando acabo, decido que el siguiente paso es quitarle la cabeza, las patas y todo “lo de dentro”.

Segundo problema: como he dicho, somos muy prácticos. Así que ¿para qué vamos a tener un cuchillo o una tijera grandes, si lo más salvaje que hago es picar verduras?

Solución: las tijeras que uso un poco para todo (coser, recortar….). Total, tampoco son tan enanas. Error, gran error.

El cuello parece de titanio y tengo que hacer un combinado entre cortar y arrancar. Tras no poco esfuerzo, consigo que el pollo aparezca presentado en dos trozos: la cabeza (o lo que queda de ella) y el resto.

En ese momento me llevo la mayor sorpresa del día (o del siglo). De lo que antes era el cuello (o algo por el estilo) empiezan a salir ¡granos de maíz enteros! (no doy crédito, ¿serán visiones?…). Por un instante, me veo teletransportada a 4º de E.G.B. ¡Es verdad! ¡Los pollos tienen buche! Y mi maldito pollo ha elegido tenerlo lleno antes de morir. Le odio.

Llegados a este punto, mis dos espectadores ya han quedado reducidos a uno (el más pequeño de los dos), que no puede resistirse a mirar, entre curioso, asqueado y morboso.

De la apertura en canal del pollo no voy a dar detalles. No quiero ni recordarlo.

En mi descargo he de decir que no soy especialmente delicada para estas cosas. Pero supongo que en el momento de la autopsia y extracción (con unas tijeras de coser, conviene recordarlo), como ya llevaba un buen rato mutilando al pollo, mis facultades mentales y físicas estaban bajo mínimos.

 ACTO TERCERO

Ya tengo el pollo en la cocina. Parece que he corrido un maratón. No sé si tirarlo, directamente. Cuando lo pienso, decido que no. Es una cuestión de honor hacer algo medianamente digno con él después de tanto esfuerzo. Además, tiene la piel muy amarilla, es de esos pollos que han vivido a su bola por el campo (a fin de cuentas, ese fue el argumento que me metió en este lío). Y sobre todo, no quiero que Camino me mate.

Receta de mi hermano y al horno.

ACTO CUARTO

Recojo del porche los restos de lo que parece una pelea de gallos a muerte. Más los maíces asquerosos con los que me ha obsequiado. Encima se ha levantado viento y las plumas se han esparcido por todas partes.

¡Que ilusión!

El pollo salió muy rico, o eso me dijeron los que no participaron directamente en el descuartizamiento y profanación del cadáver. Yo a esas alturas lo odiaba tanto y me daba tanto asco que casi no lo probé. Pero doy fe de que estaba muy tierno.

Desde ese día, cada vez que mi amiga me dice que ha matado un pollo, o un cabrito, o un pichón, o algo vivo en general, y nos invita a comerlo en su casa, voy encantada.

No sea que se le ocurra hacerme otro regalo de pelo o pluma y se me amargue el día.

¡Y miro a los carniceros con otros ojos! (aunque tengan cuchillos en condiciones).

 

13 comentarios leave one →
  1. Elena permalink
    septiembre 21, 2010 5:41 pm

    Jajaja!!! Estás loca, no aceptes esos “regalos” nunca más, en aratz hacen un pollo riquísimo y en Nicolas puedes comprar un pollo “pret- a porter” divino.

  2. Marialuisa permalink
    septiembre 21, 2010 5:49 pm

    Jajajaja, ¡¡¡¡¡te doy un 14 como el tope de las notas de corte Universitarias de este año!!!!!!!, ¡qué horror!, yo soy capaz de limpiar de todo…….pero con el pollo no puedo, porque lo ví en mi casa, parecido a lo tuyo, solo que mi madre tuvo que matarlo y al cortarle el cuello, tan chula ella, el bicho (y nunca mejor dicho), salió corriendo como alma en pena por el pasillo y yo no hacía nada mas que hacer arcadas y mas arcadas………JAJAJA, me he reído y aunque yo no soy de tu familia, el otro día terminé llorando, pero no importa, llorar es bueno y además creo que contribuyó a que hoy pesara menos.
    Un beso

    • septiembre 21, 2010 6:17 pm

      Llorar es bueno, pero cuando lo has hecho durante dos años de una manera frecuente, no quiero ser yo quien abra de nuevo ese grifo, que luego no hay quién lo cierre.
      Besos

  3. Maribel permalink
    septiembre 21, 2010 6:59 pm

    Llorar limpia el alma y tú ayer contribuiste a que la nuestra amaneciera ayer más pura. No olvides que por aquí te queremos mucho.

  4. Maribel permalink
    septiembre 21, 2010 7:03 pm

    Cambiando de tema… Lo que no entiendo es como no cogiste cariño al bicho después de la gran aventura que pasó a tu lado, me imagino la cara de M. y M. viendo la escena de la bañera y me parto. Por cierto la foto de la naturaleza muerta o bodegón no tiene desperdicio… Es que da hasta miedo, jajaja!!!

  5. septiembre 21, 2010 8:05 pm

    hermana, eres un puto crack! viva el pollo mutante!

  6. Loren "elasiduo" permalink
    septiembre 22, 2010 7:23 am

    Desde luego que te has superado, muy buena la historia del pollo, por lo menos os lo comisteis, yo ya me temía lo peor. A la gente le suele pasar que le da tanto asco que luego no lo vuelven a probar.

  7. septiembre 22, 2010 8:14 am

    Jo Tati, casi me meo de la risa, que bueno!!!!

  8. pilar permalink
    septiembre 24, 2010 3:51 pm

    Jaaaaaaaaaaaajajaaa resulta que entro para ver tus anillos y demás cosicas y me encuentro con este divertidísimo post. Tu pasarías un mal rato pero has dejado un gran relato.

    Mi madre también tiene pollos y me ha tocado matar unos cuantos este verano así q se de lo que hablas, un pequeño consejo, si no tienes un buen material (cuchillo) llevaselo a tu carnicero de confianza, seguro que te lo descuartiza en un plis plas. Es peligrosísimo, estos bichos tienen los huesos de hierro….

    un saludo

  9. septiembre 25, 2010 11:08 am

    Qué grande!! (el pollo y tú). jajaja!

  10. ROCIOESTHER PADRON permalink
    noviembre 26, 2010 4:22 pm

    Bueno jajajja, como me gusta la cocina por obligación directa de ganarme el pan de cada día,me dá un leve sabor a boca concocer la receta..sólo curisiosidad ya que estos pollos a mi parecen que debe hacerme esfuerzos para que sepan a delicioso….camino yo también quiero un pollo así no importa las plumas para la próxima te presto una olla y calientas agua y así sale de una las plumas o eso me dice Manolo…un abrazo

  11. Marian permalink
    febrero 25, 2011 8:10 pm

    Pues nada mejor que hacerse vegetariana! Aunque por supuesto eso ya es decisión de cada persona…
    Yo lo soy desde hace más de 4 años y me siento estupendamente.
    http://www.haztevegetariano.com

    Y desde entonces no he pillado la gripe ni una vez y estoy muy sana.
    El único suplemento que tomo es vitamina B12. De lo demás no tengo carencias de ningún tipo. Es más, ahora tengo el nivel de calcio más alto que cuando comía carne y el colesterol malo mucho más bajo…

    El consumo de carne a parte de ser malo para la salud, es de las cosas más insostenibles.
    El 18% de los gases de efecto invernadero son producidos por la ganadería frente al 12% de los gases que produce TODO el transporte mundial.
    Estamos hablando de que comer un kilo de carne tiene más repercusiones en el medio ambiente que hacerse un viaje de Valencia a Madrid en coche!

    Por no hablar de las condiciones en las que viven los animales de granja…
    http://www.granjasdecerdos.org

    Y podría dar miles de datos pero no me voy a enrollar más.

    En fin… que la cocina vegetariana es super rica y variada. Por ejemplo, en la revista “Cocina vegetariana” hay cientos de recetas fáciles y riquísimas.

    Cambiando de tema, tienes un blog estupendo y yo también me he apuntado a esto del Fimo. ¡Qué cosas más monas se pueden hacer!

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