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Estoy en las nubes…

abril 6, 2011

Pues vaya novedad. Sobre todo viviendo aqui…

Cantidad de veces, sé que soy la personificación de esa expresión.


Parezco atontada, hasta el punto de haber tenido que escuchar:

-“que dice mi madre que si te debe dinero o algo…”

-“¿queeé…?”

-“es que dice que te has cruzado con ella dos veces y no le has dicho ni mú”

(si ni le he visto…., por otro lado, si me debiera dinero le diría más que mú)

¡Y eso en un pueblo enano es imperdonable!

Pues no, no estoy atontada, solo es que ando ensimismada en mis cosas.

¿Y qué son mis cosas?, os preguntareis (o no, vaya presuntuosa estoy hecha, creyendo que a alguien le interesa lo que pienso…)

En cualquier caso, os interese o no, os lo voy a decir igual (aparte de presuntuosa, resulta que también soy una pesada, ya veis, una joyita…)

Mis cosas son un terreno inacabable lleno de pensamientos que siembro, que muchas veces abono (anda que no me llevan horas mis “planes mentales”), pero que casi siempre olvido recolectar. O sea, ideas pergeñadas en momentos de subidón, que una vez bien calibradas, y después de varias pensadas, normalmente dejo abandonadas. (Jijiji, también soy poeta. Una poeta presuntuosa y pesada. Lo dicho, una joyita…)

Y vuelta a empezar, cambiando de nube y de idea.

Me suele pasar que si echo la vista atrás, me doy cuenta de que lo que aquella vez imaginé, pensé y deseché, debí haberlo llevado a cabo hasta el final.

Haber bajado de mi nube, no haberlo calibrado tanto y haberlo intentado.

Pero es que estoy cansada de intentonas, la verdad, así que ahora, si me lanzo a algo es porque lo tengo claro.

Mi última buena idea ha sido abrir este blog.

En teoría destinado a vender. Y aunque cumple con esa finalidad, realmente lo mejor de todo ha resultado ser la posibilidad de expresar lo que en otros tiempos hubiera hecho girar a toda mecha “el pitorrillo” de la olla exprés que es mi cabeza a veces.

Vamos, un desahogo…

Lo malo es que ha multiplicado por mil mis ensoñaciones.

Ahora, aparte de las paranoias (así llamo a mis asuntos) propias de esta majara campestre, debo pensar en el tema sobre el que quiero escribir, elucubrar fotos, intentar combinar las paranoias con la parte comercial del blog y un sinfín de cosas más.

En fin, un trabajo extra para mis pobres neuronas maltratadas y medio muertas.

Pero este no es el tema de hoy, como siempre…

Parece que lo hago para despistar…

Me he vuelto a ir por las nubes…

Como ya he divagado las líneas de rigor de todos mis post, me centraré…

(¿podré? no sé yo…)

Así que… a lo que vamos:

Las nubes… mis compañeras de siempre…


Tuve la suerte de disfrutar de una niñez rodeada de hierba. Algo que parece un detalle tonto me permitió tumbarme cómodamente y dejar que me hablaran. Las descubrí y me convertí en una experta encontrando las formas que me regalaban. Después de acabar con todas las siluetas de animales que veía en el National Geographic, me especialicé en la adivinación del tiempo que tardarían en evaporarse (cronómetro en mano)

M., nuestro Príncipe Heredero, aparte de heredar la hipoteca en un lejano futuro, de momento ya ha heredado esta rara habilidad. Se ha especializado en encontrar nubes-dinosaurio. Algo que aventuro poco útil para su educación, pero de lo más útil para matar el tiempo (sobre todo cuando se viaja)

Más tarde me di cuenta de que no solo te podían distraer, también ayudaban a pensar… pero esa es una historia que ya os he contado, y aunque soy una pesada, no me repetiré…

Cuando vine a estudiar a Madrid, me pareció tan escaso el cachito de cielo que se veía por mi  ventana que cubrí todo el techo de aquel piso de estudiantes con nubes que dibujé y recorté ¡y las pegué! . Me hicieron compañía mucho tiempo… (aunque se caían de vez en cuando, aún no existía el celo que pega por las dos caras)

También entendí su lenguaje. Tantos años hablándome sin palabras…

…hasta que comprendí que se comportaban igual que yo…

Unos días se sentían aisladas…

Otros estaban encendidas…

A veces luminosas, poderosas y radiantes…

O enfadadas, algo amenazantes y deseando descargar…

En ocasiones se sienten invisibles, y solo quieren desaparecer del todo…

O se encuentran aborregadas y arrastradas por las demás…

Se sienten viajeras, y me incitan a soñar… (es que estoy loca por viajar)

Sienten que son niñas y saltan a la comba…

O simplemente no están…

Multitud de posibilidades, todas ellas propias de seres con vida, no de simple vapor de agua.

Supe ver que no solo viven, también predicen el futuro. Sí, no me he vuelto loca.

Me insinúan con su forma y su color el tiempo que va a hacer mañana. También en eso me he hecho experta…

Y las leo, las escucho, las observo, me acompañan y me ayudan a pensar. Y a soñar…


Estos últimos años les he hallado una nueva utilidad. Me sirven de lugar de encuentro.

Me explicaré…

A base de cumplir años me he plantado en un punto en el que ya hay seres queridos que se han ido.

Me han dejado.

Y allí les busco. En mis nubes…

No sé el porqué, es puro instinto. Tonterías. De las mías.

Miro arriba, escojo una nube que me guste y les cuento novedades.

Hasta imagino su postura, tumbados boca abajo, sobre la nube mullidita, asomando la cabeza por el borde, con la barbilla apoyada en las manos. Mirando a ver qué pasa ahí abajo. Escuchando mis pensamientos. Sonriendo (sé que a ellos no les parezco pesada)

Vivos. En mi mente. Vivos al fin y al cabo.


Imagino las nubes habitadas. Todos los que se fueron, allí tumbados. Mirando. Escuchando. Sonriendo.

Aunque se han ido, están ahí. Esperando.

Imagino que llegará el día en que algo veré…

Y subir a ellas desearé…

Será el día en que vea demasiadas cabecitas asomadas en el borde, rodeando el corazón. Demasiadas horas de conversación a nuestras espaldas. Demasiadas horas de espera. Demasiada vida así.

Y yo también subiré. Y os veré. Yo también en las nubes estaré. ¡Que placer!

Y asomaré la cabeza en el borde. Y escucharé. Será mi turno. Así lo haré.

Y por fin descubriré algo que inquieta

a filósofos, ascetas, compresas y profetas:

¿A qué huelen las nubes…?

A ELLOS, no lo dudes…

Olores perdidos, olores añorados, olores recordados…

Ausentes encontrados…

Los he recuperado, las nubes me los han dado…

¡Ya os tengo! ¡Ya he llegado!…

… y vosotros que pensabais… ¡de buena nos hemos librado!

Ilusos… conmigo allí… ¡La paz se ha acabado!


10 comentarios leave one →
  1. Loren "el asiduo" permalink
    abril 6, 2011 2:45 pm

    No se lo que tomas, quizás es lo que fumas. Pero quiero un poco. Me encanta….

    • abril 6, 2011 3:30 pm

      Las nubes, en plan metafórico, pueden oler a calma no? cuando estás o miras a las nubes… o estás ausente o estás de relax… ose,a que hay ausencia de preocupaciones, con lo cual, calma…

      Me haces pensar y mi momento de pensar es, en la ducha, por la mañana. Hoy ya he recalentado el coco!!

  2. abril 6, 2011 4:10 pm

    acojonante!

  3. abril 6, 2011 8:02 pm

    Plas plas plas!!!!! no eres nada pesada, eres GENIAL!!!

  4. abril 7, 2011 6:33 am

    Se ha convertido en una “chiflada maravillosa”, ya es oficial, jijiji…….pero qué verdad es todo lo que dice, ¿Por qué cuando pensamos en alguien muy querido que nos falta miramos a las nubes?, a mí también me pasa, cuando estoy en mis pensamientos conmigo misma…….Leti, ¿será la edad?……serán las hormonas que nos hacen volvernos “tarumbas”…….entre los corazones y las nubes puedes estar contenta, ¡nadie se olvidará de tí!, esto también es oficial, cuando veamos una nube rara ahora pensaremos en tí.
    Un beso

  5. marimar permalink
    abril 7, 2011 1:40 pm

    Estoy con loren yo tambien quiero eso que comes o fumas o lo que sea…jijijiji….me encanta!!!!!para mi las nubes huelen a paz…….a deseos……..a relax…….un aplauso por el post de hoy ..por un momento me has subido ahi arriba…ahi…a las NUBES…!!!!!!!

  6. abril 8, 2011 11:17 am

    A mí me has hecho llorar… snif! snif! Pero ojo! No es culpa tuya!!
    Es que lloro con todo lo que me pone triste y con mucho de lo que me pone alegre. Y este post me ha dado un poquito de las 2 cosas, así que creo que voy al 50 % (un ojo triste y el otro alegre, jeje).
    Pero… gracias. Me has hecho pensar en los que ya no están. Yo lo hago a menudo, con cualquier cosa que me recuerde a ellos, un olor, un gesto, tu post… Mi padre dice que es lo único que queda cuando nos vamos, así que me empeño en que quede algo de los míos que ya se han ido y cualquier momento es bueno.
    Mil besos

  7. ROCIO ESTHER PADRON MANRIQUE permalink
    abril 8, 2011 12:12 pm

    Bueno..hoy me has hecho pensar en mi Padre y en mi Madre..mis dos tesoros se me han ído…y siempre miro al cielo..siempre pienso cuando camino en este pueblo con olor todavía a leña de invierno..miro al cielo buscando eso..que busco..pues lo mismo que tú pero hoy tú lo cuentas yo lo imaginaba….otro punto para tí…..los años te están marcando una faceta interesante no la dejes en las nubes…………un beso……y como siempre enhorabuena..

  8. abril 9, 2011 7:59 pm

    Hola Leticia,
    Me gustan tus nubes, las mías de Florida se parecen mucho y cuando miro al cielo me pasa eso mismo! Las mías están repletas, en fin hay que tirar hacia adelante aunque este nublado y no me quejo que hay un solazo…Sigue con tus divagaciones que me encantan y siempre me hacen pensar!
    Preciosas las nubes, el blog y tus joyas.
    Hasta pronto con acento Yankee o a este paso en Spanglish!

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