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Tengo morriña…

mayo 18, 2011

Como hija de gallego de pura cepa que presumió de ello hasta el final, la expresión me viene al pelo.

Hace ya más de veinticinco años que salí de casa de mis padres en Hondarribia. En teoría para estudiar fuera unos años. Los años se convirtieron en décadas y la salidita de casa ya me ha durado más de media vida.

El principio de la escapada es la bomba… ¡eres un ser anónimo entre la multitud!… no eres la hija de nadie, y a los diecisiete años a eso le llamas LIBERTAD.

Luego ya no.

Lo bueno es que te espabila un montón.

Lo malo es que en algunas épocas a eso le llamas SOLEDAD.

Voy mucho, todo lo que puedo, pero nunca más he vuelto a vivir allí. Así que veo a mis tres hermanos y a mi madre menos de lo que quisiera. Y a mi pueblo, también.

A mi padre le pasó lo mismo. Un gallego de Ferrol que conoció a una vasca ¡en Egipto! y que por ella se instaló a toda velocidad en Hondarribia. Y allí se quedó.

La historia de mis viajeros padres adelantados a su tiempo que recorrieron el mundo cuando nadie lo hacía, algún día tendrá su post. Todavía me acuerdo del reloj digital Casio que me trajeron de Japón. Nadie en el cole había visto cosa igual, y me hacían corrillo alrededor para apretar el botón que ¡oh, milagro!… ¡encendía una luz en la pantalla!

(jijiji, que inocentes éramos)…

Siempre presumió de sus orígenes y nos enseñó que también estaban dentro de nosotros. Gracias a él a veces encuentro a una rapaciña dentro de mí que me habla en galego y me hace amar esa tierra (debe ser mi tía T., ella es la que despierta a la rapaciña dormida cada vez que me llama…).

Los últimos años de su vida observamos cómo necesitó recuperarlos. Viajaba un par de veces al año allí, visitaba a su madre y a su hermana, llamaba a sus amigos de juventud, quedaba con ellos, comía cachelos, recorría La Coruña caminando durante horas y disfrutaba como un enano. Si le llamabas por teléfono durante esas semanas que estaba allí, te transmitía con su entusiasmo su felicidad y te contaba lo que había comido o te hablaba de la playa de Riazor, que la roca de lanzarse al agua seguía allí.

Se que no fue así, el final fue demasiado rápido, pero parece que presintió que la vida tiene un The End y que quiso fijar a fuego sus recuerdos. Casualidades. O círculos que se cierran. Quién sabe…

Pues bien, creo que me pasa lo mismo. Desde luego, no presiento nada (soy demasiado pragmática para eso) y vaticino que tengo cuerda para rato, pero cada vez que voy a Hondarribia, siento que ese es mi sitio.

Recupero por unos días a mi familia de siempre (la nueva, las dos M. y yo, la llevo adosada allí donde voy), recupero los colores de mi pueblo y sus olores.  Mi favorito es el del mar, nada más llegar corro a mirarlo, a olerlo, a dejarme despeinar con la brisa… y me reencuentro con él…

Nunca he conocido a nadie que siendo de un lugar con puerto pesquero no tenga morriña del mar cuando vive tierra adentro, así sea toda una vida.

Y yo no soy la excepción.

Así que pensando en el post de hoy, he decidido enseñaros todo ello. Acabo de volver de allí y debe ser que he vuelto blandengue, pero la caña que iba a meterle a Dominique Strauss-Kahn (el presidente del FMI acusado de abusos sexuales) y a unos cuantos más de su misma catadura la dejaré para cuando esté realmente mosqueada por algo. Solo así  tendrán la leña que merecen por parte de mi lengua ¿viperina?. Hoy no recibirían suficiente.

Se que no le han condenado y que hay que suponerle inocente, pero los datos que conozco acerca de su habitual manera de proceder con las mujeres me hacen mandarlo directo a la categoría de asquerosos-babosos-poderosos, colocada inmediatamente delante de los asquerosos-babosos-casposos (más de medio pelo que los anteriores) en mi ranking de miserables. Van delante porque aún me parece peor aprovechar el poder para callar bocas. Y ya que hablamos  de ello, os daré una pista de otros miserables de esos…

No merecen mis líneas estando de ánimo aplacado y tranquilo. Esperaré a que se me rompa OTRO electrodoméstico (llevamos una racha…) y entonces ¡será el momento! Así que… a lo que vamos… sin dispersiones…

Mi pueblo…

Como siempre cuando vuelvo, durante unos días no se de donde soy.

En mi casa, en la que vivo desde hace muchos años, tierra adentro (muy adentro), ya no siento tan cercanas la lavanda y la retama. Me acuerdo de la hierba mojada y de los helechos del jardín de mis padres…

Estos últimos tiempos os he hablado mucho de la vida que llevo en la meseta, de manera que quiero que conozcáis…

Mi adorado Mar Cantábrico que todo lo da…

Y que duro como el hierro…

Todo lo quita también…

La familiar arquitectura castellana que abrasa de calor en verano me resulta más lejana.

Pienso en la madera, el mar y el color…

Sus verdes y azules…

Sus rojos…

Sus naranjas…

Sus rosas…

¡Las anchoas! ¡Me encantan!…

Su vida social, tan escasa aquí…

La maravillosa lluvia que da vida a todo…

Sus atardeceres frente al mar…

La bruma…

Su zona medieval…

Sus rincones…

La playa de las conchas que tantos nácares para mis abalorios me ha proporcionado…

¡Europa!… te asomas y la ves, ahí enfrente, toda chula…

Sus mercadillos franceses donde encontrar tesoros…

Sus corazones me llaman…

Mi corazón, que ama el mar como su madre… (la sirena de corazones, jijiji)

El porche en el que hemos compartido tantas broncas y risas… (los de Jorge somos discutidores por naturaleza)…

El misterioso fondo del jardín que tanto me hizo soñar de niña (y a veces de mayor)…

El rincón donde trabaja la artista que vive dentro de mi madre y que asoma cuando su salud le deja…

El suelo que cruje en los pisos de arriba y que de adolescentes nos hizo aprender las zonas clave que no había que pisar. Madrugadas en las que tardabas media hora en llegar a la cama…

Por todo ello, siento que una cadena me ancla allí y aprisiona mi corazón por tantos años de ausencia…

Pero tranquilos, se me pasará,  además, de momento podré mirar algo que me consolará…

Un barco en la meseta, lleno de niños, eso si, en el que M., el mejor corazón de mi colección, es feliz y vive la vida como si cada día fuera el último. Sin freno. Sin asfalto. Sin coches. Sin soledad. Sin agobios. Y eso lo compensa todo.

Así y todo, Hondarribia (y todos los que allí me esperáis), os grito ¡siempre seréis míos!, aunque esté lejos…

Ay dios! ¿me estaré haciendo mayor?…

Lo que yo digo, una señora, mayor además… ¡horror!

23 comentarios leave one →
  1. mayo 18, 2011 12:02 pm

    ay ay ay! que me entra la morriña a mí también y todavía no tengo prevista mi siguiente visita a hondarribia. mi sobrina dice que “cuando sea verano”, para eso queda poco ¿no?

  2. Loren "el asiduo" permalink
    mayo 18, 2011 12:26 pm

    Y la morriña que dejas a tu paso? Y el vacío que sentimos cuando te vas?
    Aún no te conozco y ya te echo de menos…

    • mayo 18, 2011 12:49 pm

      Ay Loren!!!! que ilusión que una de las lenguas ¿viperinas? del feisbu me diga eso… te he convertido en poeta… jijiji

      • Loren "el asiduo" permalink
        mayo 18, 2011 2:06 pm

        Uno que es un blando…

  3. MIREN permalink
    mayo 18, 2011 12:27 pm

    Jo que poetico…. snif

  4. rosana permalink
    mayo 18, 2011 12:57 pm

    Qué bonito, Leticia!!!Tantas cosas en común…además siempre me haces recordar a mi padre..De pequeños, siempre utilizaba una broma y decía: ¿sabéis donde vamos a ir de vacaciones?: a Hendaya;…a “en d´haya árboles”!!!Y por piruetas de la vida, Hendaya se ha convertido en nuestro lugar de vacaciones. Y Hondarribia….nuestra segunda casa. Mi J. pequeño siempre quiere ir a “ondelarubia”!! Y nosotros siempre vamos…buscando a una rubia!!. En fin…entiendo tu morriña…Pero no te preocupes; el viernes voy y te digo si está todo tan bonito como lo dejaste 😉
    P.D.: No te ubicaba yo viviendo en la Meseta. Tus fotos me evocaban un Caserío de…Vizcaya???Qué perdida estoy!.
    Una de Burgos capital, se despide atentamente. Espero tus instrucciones.

  5. mayo 18, 2011 1:04 pm

    Que bonito Tati, todo, las fotos, tus textos…. aunque no estés aquí con tu blog estas un poco más cerca. Un beso gordo desde la costa!

  6. Nagore permalink
    mayo 18, 2011 2:31 pm

    Me encanta!!! Que bollo la ama, por cierto…

  7. Arantza permalink
    mayo 18, 2011 2:41 pm

    Qué razón tienes. Hondarribia es inmejorable, impresionante, ralajado y con gente maravillosa.

  8. Mari Jose permalink
    mayo 18, 2011 5:52 pm

    Como entiendo todo lo que dices aquí……a mí tambien me está pasando lo de la”morriña” desde hace un tiempo.Llevo más de treinta años lejos de mi tierra, y es ahora cuando más hecho de menos a mi familia,amigos,lugares,costumbres etc……me hago mayor….

  9. ROCIO ESTHER PADRON MANRIQUE permalink
    mayo 18, 2011 8:27 pm

    me has puesto snf..snf..si es cierto a veces dá morriña aquellos sitios, un País, un rincon de casa de los Padres…pero se despierta y vaya realidad…un abrazo.como siempre me encanta, mañana voy a volver a leerlo..a mí que estoy a miles de kilómetros de un pasado felíz…Hoy un despertar con muchas responsabilidades y despabilado a toda hora….dale a M..todo esto..que siga así….sin Freno….él mismo pondrá el freno…

  10. CELIA permalink
    mayo 19, 2011 2:29 pm

    Hola, Leticia: muchas gracias por tu interés, todo va bien , pero escasa de tiempo…es por lo que no he comentado nada en el blog, pero no creas que me he perdido los últimos post: me han encantado las novedades BANZAI, son ideales, de verdad, y he disfrutado mucho, como siempre, con todo lo que escribes, hasta con tu morriña nos haces disfrutar!! estoy deseando que le des caña al “señor” Strauss para gozarla más todavía…A ver si mañana viernes hay ya novedades en la vista judicial y te empleas a gusto, eh? Te estaremos esperando!
    Un abrazo ( es de la meseta, pero imaginate que es azul y tiene olor a mar…Celia

  11. Ester permalink
    mayo 19, 2011 10:05 pm

    Yo no conozco Galicia, pero ver esas precióssssimas fotos con tus palabras al lado me ha hecho evocar “la morriña” que yo sentía de Rozas (dónde no he nacido y con todo lo que supone :-)) cuando estaba viviendo en Orihuela. Yo soy de Madrid, castellana pero más de campo que una vaca. Gracias por hacerme pasar un buen rato.

  12. mayo 20, 2011 7:39 pm

    hermana eres una crack, es el post más chulo que has escrito de todos los que ya publicaste en este blog acojonante. ya sabes que te queremos un nuevo, cabrona, y sí, es verdad lo del suelo de madera de villa kurlinka, crujía como un demonio y sabíamos al dedillo los recorridos perfectos y dónde pisar y dónde no, jeje, qué despelote! viva tu desparpajo y estos textos que son enormes! viva mi cuñao y viva mi sobrino y viva rusia!

    • mayo 20, 2011 8:22 pm

      jijiji, que ilusión… tu por aqui…. se te echaba de menos ultimamente…

      • Arantza permalink
        mayo 25, 2011 2:55 pm

        Sois geniales. Os conozco de siempre y no cambies.

  13. El Lute permalink
    mayo 20, 2011 8:55 pm

    Preciosas fotos y bonitos los comentarios.
    Jeje, me ha resultado familiar eso de que los de Jorge son dados a las broncas en el porche y risas, joer yo no soy de jorge pero en casa la bronca está garantizada con mis hijas, en fin las echaría de menos si no las hubiera…?¿soy el visitante 70.000?…PREMIO…..

  14. mayo 23, 2011 6:32 am

    Ay….cómo nos parecemos en muchos sentidos. Lo que hace 25 años nos parecía horrible, ahora lo echamos de menos. La vida es así y como dice la canción “no la he inventado yo”.
    Yo también a veces me encuentro “desubicada”, no soy ni de aquí, ni de allá…..no recuerdo a mis amigos de allá y mis amigas de aquí me dicen: “como no eres de aquí”……pero tengo más suerte que tu, estoy cerca, y cuando me entra la “morriña”, ¡corro! y me quedo un día a dormir………Bueno, hay que ver lo positivo, estás bien, guapísima y tienes unas Ms que te quieren mucho…..sufres la crisis pero amor, no te falta……y no muchos pueden presumir de esto.
    ¡A TI TAMBIÉN TE QUEREMOS!…..
    Sisi, ya lo se……el mar engancha, de la crisis mejor no vamos a hablar.
    Un besazo guapa.

  15. mayo 24, 2011 6:42 am

    Qué historia tan bonita y qué parecida a la mía!
    Tengo que enseñarle esto a J. para que vea que ese sentimiento que tengo lo comparte más gente, a veces parece que no me cree que lleve a mi Tierra tan dentro, tan dentro, y que cuando vamos allí y nos acercamos me cambia la cara…
    También me vine a Bilbao por el corazón pero me escapo en cuanto puedo a mi pueblo y así lo seguiré haciendo hasta que me muera…
    Aquí no sufro tanto ya que hay mucho gallego, tiendas especiales de productos y gente hablando por calle mi sonora lengua. El paisaje se parece, mucho verde, mucha agua, mucha comida rica…
    Imagino que tu cambio es peor, es radical, pero estas curas de vez en cuando te sentarán de maravilla 😉

  16. Blanca (menjar a Cala Blanca) permalink
    junio 2, 2011 8:58 am

    Que bonito !!!

  17. Bego permalink
    junio 8, 2011 5:22 pm

    Yo tamben soy de Hondarribia (el pueblo mas bonito de Euzkadi) jajajajajja por lo menos para mi, aunque tambien hace muchos años que sali de alli, mi corazón se quedo alli para siempre, no vivo muy lejos, ahora resido en Portugalete(Bizkaia) y el mar sigue presente en mi vida, de hecho una vez durante dos años residi tierra adentro en el interior de la provincia de Murcia y regrese porque me faltaba el olor a mar, a mi ya no me queda nada en Hondarribia, por cosas de la vida mis padres viven cerca mio……..son mayores…………y mi abuelo que si residio hasta el final alli, hace ya muchos años que fallecio, pero me encanta ir de vez en cuando y perderme por sus calles, recordar mi infacia y enseñarles a mi hija y mi marido el cole donde estudiaba, y los sitios donde jugaba………………perderme en La Marina de taberna en taberna……………..e impregnarme de olor a mar…………………………porque alli el mar huele diferente.

  18. albanta permalink
    junio 9, 2011 7:37 am

    Pues yo he vivido la situacion contraria, vengo de otro sitio y ahora vivo cerca de Hondarribi ( pueblo bonito donde los haya) paradojas de la vida.
    Creo que uno siempre es de donde crece, cierra los ojos y recuerda una calle, un sonido, un familiar llevandote de la mano… Yo me emociono cuando vuelvo y paseo por entre las calles donde transcurrrió mi infancia. Espero que a mis hijos no les pase, que no vivan con esa sensacion perpetua de nostalgia.Que den un paseo por la Marina con sus hijos y disfruten de ese momento sin pensar en que hubiese sido de sus vidas si no hubiesen salido de alli hacia veinte años.

    Temo que me pase lo que comentas le pasaba a tu padre: lo de intentar recuperar el tiempo perdido a toda pastilla al final.Besotes guapa.

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