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Instantes

febrero 23, 2012

Tengo un grave defecto. Un defecto que sobre todo me complica la vida a mi misma: soy muy autoexigente y tiendo a buscar la perfección. Y eso es imposible. Lo tengo claro, pero me castigo mucho.

Quizá por ello nunca he podido decir con la boca llena y a tiempo completo dos palabras que a mi juicio se emplean con demasiada ligereza: SOY feliz.

¿Y eso qué quiere decir exactamente? Me pregunto…

A mi me sucede que tengo instantes felices. Unas veces duran segundos. Por ejemplo, cuando voy a Madrid y tras dar varias vueltas con el coche y refunfuñando (cómo no…), veo una reluciente plaza de aparcamiento desocupada, con mi nombre escrito en grandes letras doradas (en eso exagero también, cómo no…). El corazón se me pone a mil, sonrío como una demente y me lanzo a por ella como una kamikaze. Doy miedo. En el momento que aparco, junto con el coche también dejo aparcado ese fugaz instante de felicidad.

Otras veces pasa que se tienen instantes de felicidad más duraderos. Son los que dejan un poso que dura toda la vida, aunque te percatas de ello con el transcurrir del tiempo. Pero esa es otra historia…

De una manera inconsciente, casi siempre alterno los instantes felices con periodos de preocupación, de ajetreo o de autismo sensitivo (esos momentos en los que ni sientes ni padeces, circulas y respiras, y con eso es suficiente) En esas épocas, y como es tan alta mi exigencia en el ranking de “condiciones indispensables para la felicidad”, me suelo dedicar a reptar solitaria entre las lavandas.

Así que, como mucho, en determinados momentos puedo decir: ESTOY feliz.

Lo cual no implica que lo sea constantemente. Y menos mal.

Ser feliz a todas horas debe ser un poco como los inicios de un enamoramiento. Un ajetreo de palpitaciones, nervios, dudas, sonrisas idiotizadas, suspiros y gilipolleces variadas que si durara toda la vida nos dejaría agotados.

Agotados y arruinados a la vez. En esas circunstancias de atontamiento estoy segura de que se pierden reflejos y se debe hacer difícil defender con eficacia el puesto de trabajo.  Además es una ordinariez tener siempre cara de satisfacción.

Al otro lado, neutralizando las fuerzas que te dan los instantes felices guardados, están los instantes jodidos (sin perdón)

Una llamada que lo cambió todo, un encuentro que propició “lo que vino después”, una imagen… quién sabe…

Instantes que se incrustan y que recuerdas con todo detalle, hasta el punto de visualizar con nitidez la carrera en las medias que te hiciste aquella mañana o el bolso que agarrabas en El Preciso Momento.

¿A dónde quiero llegar con esta soporífera cháchara?

Resumo, que estoy perezosa:

1) Es tontería agobiarse en exceso por los acontecimientos cotidianos que cargamos en nuestra chepa.

2) Nuestra vida es una sucesión de instantes que se componen formando un puzle y que se deslizan cambiando de forma como en un caleidoscopio.

 

3) Dichos instantes son tan autónomos entre ellos que de un momento al siguiente todo puede dar un giro bestial y dejarte patas arriba (o cabeza abajo, básicamente lo mismo… jajaja)

 

4) Pero que también un instante puede levantarte cuando reptas y hacerte volar.

 

CONCLUSIONES:

  • Esto de ser una ermitaña que vive en mitad de la nada, combinado con el oscuro invierno, ciertas lecturas y mi mente calenturienta, a veces me hace derrapar y pensar en exceso en “lo divino y lo humano” JAJAJA…
  • Curioso. Hace bien poco, reptaba. Y en un instante de esos, me he levantado varios palmos sobre el suelo. Ahora levito. Lo que no es gran cosa si tenemos en cuenta que veo gente que vuela.
  • Como bien he dicho antes, esto de los instantes felices-infelices funciona en plan intermitente, un “ahora si-ahora no”, de manera que ya estoy encogiendo el cuello. Supongo que la siguiente colleja está al caer. Es lo que toca. Sería demasiado bonito para ser cierto que esto durara mucho.
  • A recordar: TODO FLUYE, NADA PERMANECE… de manera que…

¡A vivir! Que son dos días…

 

P.D. Debo confesar que a alguien conocido le ha sucedido algo que me ha hecho meditar (de nuevo) sobre la importancia de las cosas y su posición en mi exigente ranking de “condiciones indispensables para la felicidad”.

A él, el instante que cambió su vida le ha llegado…

¿Hipotecas? Eso son tonterías…

 

 

 

 

12 comentarios leave one →
  1. febrero 23, 2012 7:27 pm

    Eres bestial!!! tenemos que recopilar estos pensamientos ,el mundo se merece tus reflexiones,of course..no eres perfecta ..pero rozas..rozas y mucho!! mil besos desde Atenas y desde mi alma y mi CORAZON. la tocaya de la esposa de Napoleón…el Bonaparte..digo!!!

  2. febrero 23, 2012 7:48 pm

    Estoy de acuerdo en casi todo jjj que si no vamos a acabar pareciendo siamesas en la distancia y de momento de dama de compañía no voy mal.
    Yo soy optimista por naturaleza y siempre pienso y siento que soy feliz y si por un instante se me pasa por la cabeza que no lo soy, me paro, miro alrededor y me doy cuenta de la cantidad de cosas inmateriales (materiales cada vez menos…) que tengo!! y le doy gracias a la vida. También es cierto que hay algunos instantes que nos la cambian para siempre y nuestra mente como bien dices actúa como una cámara de vídeo que nos pasa una y otra vez los detalles y además basta con que no quieras volver a verlos para que vuelvan una y otra vez. En eso sí que soy totalmente VHS, paso las escenas una y otra vez con distintos finales (aunque ya no tenga remedio la cosa) pero es lo que tenemos las perfeccionistas que no nos conformamos con un único final…deberíamos venir de serie como los DVDs, con opciones…
    Besos desde la luna!!

  3. febrero 23, 2012 8:04 pm

    ¡Yo ya te lo digo todo hablando!
    Un beso, es para que conste que me lo he leído de p a pa.

  4. Maribel permalink
    febrero 23, 2012 9:02 pm

    No solamente tienes muchísima razón en lo que dices sino que además se carga de mayor lógica y si cabe sentimiento en cómo lo dices. Gracias por hacernos disfrutar. Hija, eres un filón!!!!!! Un beso enorme

  5. febrero 23, 2012 10:03 pm

    Yo siempre digo que soy “feliz a ratos”, eso me parece lo normal, y si alguien me dice que es feliz todo el rato siempre sospecho algo raro… este enlace te gustará:
    http://detalent.blogspot.com/2012/02/lo-que-quiero-ahora.html
    un besazo!

  6. febrero 24, 2012 9:32 am

    Qué grande!!! Cuánta verdad, maja!

  7. Mary permalink
    febrero 24, 2012 3:40 pm

    Pues llámame lo que quieras pero yo te puedo decir con la boca bien grande que soy feliz porque en mi vida las cosas buenas superan a las malas a veces en cantidad y a veces en intensidad y eso es lo que cuenta, porque aunque me hayan encontrado algo en un pecho tengo una familia maravillosa que sé que va a estar ahí conmigo pase lo que pase y porque aunque la vida me dé limones yo sigo empeñada en hacer limonada.

  8. febrero 25, 2012 11:07 am

    pues yo también pasé por aquí!

  9. Toni. permalink
    febrero 29, 2012 11:18 pm

    Sí, sí” la vida es una de cal y otra de arena,pero bueno después de la tempestad viene la calma”.
    Da gusto leerte.
    Un beso.

  10. Virginia Desan/Vikika permalink
    marzo 1, 2012 6:36 pm

    Salut ma Queen 😉

  11. anavalle permalink
    marzo 7, 2012 11:13 am

    La vida es como la montaña rusa un momento arriba y otro abajo…..pero hay que pensar siempre ,que por algo pasan las cosas y hay que afrontarlas y seguir …..y pensar en las cosas ,personas… que nos hacen sentirnos bien….un besazo…

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