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1202 sueños…

marzo 7, 2012

 

Todo empezó así, hace un par de meses.

Nuestro patrocinador oficial en sensaciones extrasensoriales, mi hermano Deivid, alias RobinFood, en esta ocasión no se sacó una trufa de la manga, ni un foie de una cajita misteriosa, no, en esta ocasión nos ha deleitado con uno de esos instantes de los que hablaba hace bien poco y que guardaremos en la memoria.

La verdad es que fue un instante pelín largo, concretamente duró tres días. Enteritos… e intensos…

Dejo dicho de antemano que soy difícilmente impresionable, sobre todo en lo que a arquitectura y decoración se refiera. Siempre me ha interesado mucho el tema, e incluso durante una larga época de mi vida viví de ello. Así que llevo ya muchos años dedicándome a visitar, explorar y absorber todo lo relacionado con esas artes.

He tenido la suerte de conocer casas maravillosas, de hospedarme en buenos hoteles (y en malísimos también) y de comer en restaurantes donde la vista también gozaba.

Quien me conoce, sabe que en dichas situaciones siempre ando con mi lupa imaginaria colocada y el ojo avizor.

Cuando vivía en Madrid, las noches de verano, cuando salía a respirar aire menos caliente, me gustaba pasear por las calles que rodean al Museo del Prado, por los alrededores del Retiro; además olía a hierba regada, y eso en el centro de Madrid vale más que el caviar. Buscaba las espléndidas casas de techos altísimos que yo veía a través de sus ventanas iluminadas. Adivinaba las texturas de sus cortinajes por la caída de la tela, miraba las filigranas que las escayolas dibujaban en los techos; si los pisos eran bajos, incluso se podían ver muebles que adivinabas en la familia desde hacía generaciones. Por el dibujo de los papeles pintados deducía si eran antiguos papeles ingleses o si por el contrario todo aquello era producto de una nueva decoración (normalmente espléndida) en un piso remodelado.

También me interesaban los pasos de carruajes de sus portales y el tamaño del terrazón del ático. Por el número de ventanas iluminadas sin tabiques entre medias, decidía los metros cuadrados de la estancia en cuestión. Y con esos datos arrancaba el prólogo de mi película mental acerca de esas tremendas casas y sus moradores.

Por circunstancias profesionales, años después el destino me acabó llevando al interior de semejantes bellezas habitables. Dándoles forma en muchos casos. Pude palpar de primera mano aquellas telas, elegirlas incluso.

Pero todo fue de prestado, eso si…

Fueron otros tiempos, lejanos en mi memoria, aunque tampoco haga tanto.

Y lo que son las cosas, ahora doy forma a las rosquillas e imagino texturas cuando miro una piedra cubierta de musgo. Es lo que tiene el campo.

Soy de las que disfruta contemplando absorta durante un buen rato obras de arte en “movimiento imaginario”. Es un poco como cuando te autohipnotizas mirando al mar, en continuo cambio. Me pasa con la obra de Frank Gehry. Observar al sol deslizarse por sus muros relucientes, por instantes puede cambiar la forma de esas toneladas de vidrio y acero. Como quien toma alucinógenos cuando va a la Privilege de Ibiza, vamos…

Que todo lo dicho anteriormente sirva para poner en su justo lugar lo que a continuación os voy a enseñar. Tened en cuenta que in situ la impresión se multiplica por mil…

Os contaré lo que vimos y vivimos durante tres días en este increíble lugar…

 

Nuestro Robin (Ídolo a partir de ahora, jijiji) se había ocupado de avisar de nuestra llegada a todo el que correspondía. Me contó que es amigo del director (gracias M., no he podido evitar enviarte un largo mail) y de la gente del restaurante del hotel, Lagrimas Negras, al que además le deben unir lazos profesionales pues Martín les presta asesoramiento. Mi deducción tras lo vivido es que los presuntos lazos profesionales han mutado en lazos de amistad, reconocimiento o como quieras llamarlo. Ser familia de esos dos monstruos (incluyo a M. también, es un poco #FamiliaPutativa nuestra) hizo que nos sintiésemos #LikeAprettyWoman (and family, jajaja)

El destino (again) me colocó por unos días en posición de ser tratada cual Queen de las de verdad.

¡Menuda mierda de reinado había tenido hasta ahora!

Llegamos…

 

–       Buenos días, tenemos una reserva…

–       Claro, señores, hemos dispuesto para ustedes una de las suites del último piso, la planta 12, la de Jean Nouvel. Verán el skyline de Madrid. Bienvenidos al hotel.

Un hombre (me niego a llamarlo chico) nos recoge las bolsas (me niego a llamarlas maletas, solo son tres días), las deposita en un reluciente carro alto muy british (que puntazo en contraste con tanta modernez, pienso) y nos acompaña. Cuando se da la vuelta veo claramente los chorros de amabilidad y de educación que desbordan reluciendo por debajo de su chaqueta. ¡Ah no! Es la hebilla de su precioso cinturón, empiezo pronto con las visiones…

El ascensor, panorámico y exterior, como no podía ser menos. Lo contrario hubiera sido una ordinariez.

Al abrirse las puertas, los alucinógenos de la Privilege actúan de nuevo sobre mi cerebro.

Es el primer aviso de lo que vendría después…

 

 

La 1202

Nada más

No hay palabras…

De día, la dueña del espacio nos recibía amablemente en sus dominios, iluminándolo todo con la simple ayuda de la luz del sol.

Y de todo lo demás…

 

Por un momento la imaginé con mis broches de la Serie Banzai en su bolso, mostrándolos junto con su sonrisa maravillosa a algún comerciante con tienda en el mercado de Tokio.

Jajaja, eso es peliculeo (again)

Desde algún lugar de las torres que se ven a la derecha

(paradójicamente llamadas Torres Blancas, supongo que de origen serían así…)

 

Pintó mi admiradísimo Antonio López esta maravilla…

 

De noche, la situación cambiaba.

Podías imaginarte sentado al panel de mandos de la nave Enterprise

 

Soñar sin dormir…

O lo que quisieras, que para eso, a esas alturas del día ya había leído en los papeles de la habitación que la cama era tamaño o modelo Queen (jajaja ¡verídico!) y que teníamos tratamiento VIP.

Los paneles deslizantes, de suelo a techo, te permitían componer la habitación de mil maneras, abriendo y cerrando espacios, con espejos, cristaleras traslúcidas con vinilos o paneles ciegos. Vamos, un ir y venir de comprobaciones que no me permitió relajarme demasiado… la verdad, y eso iba unido al ir y venir del Heredero con su largo listado de comprobaciones propias que incluían los chorros de ducha y bañera… jajaja

Los juegos de espejos reflejaban el exterior y a Madame Butterfly (soy muy de nombrecitos… ¡bautizada!) hasta el infinito. Todo perfectamente estudiado. Mis largas observaciones me permitieron comprobarlo. Nada estaba colocado al azar. Si te bañabas, conseguías estar rodeado de imágenes, y encima tú elegías cuales ponías… panel para aquí, panel para allá…

Y hablando de bañarnos… el cuarto de baño, por llamarlo de alguna manera.

Aquello no era un cuarto, era un quinto, o un sexto por lo menos…

Tampoco tengo palabras que superen a las imágenes que puedo ofreceros.

 

Solo explicaré un detalle “de los que a mi me gustan”, y mucho además, soy #LaDoñaPerfecciones…

Cuando te duchabas, el vaho hacía surgir en el vidrio un racimo de flores que desaparecían como por arte de magia cuando abrías las puertas y escapaba el calor.

 

Tras analizarlo buscando un enlace con algo (soy una #Crazy, jijiji) ¡descubrí que eran las mismas flores que se desperdigaban por los techos de las habitaciones cuando encendías la luz! ¡Lo sabía! ¡Sabía que tenía truco! Jajaja…

Y hablando de encender, afortunadamente teníamos con nosotros a M. (¿afortunadamente? Bueeeno si…. Pobre…) Menudos sabios #NewAge son los niños; en cuestión de minutos se hizo con el dominio del sistema domótico que movía todo lo que subía-bajaba, se apagaba o encendía, se deslizaba, vaporizaba y todo lo acabado en -aba que imaginéis (bueno, la verdad es que todo no, allí no sud-aba nada ni nadie)

El vestidor parecía el guardarropa del Studio 54 en sus buenos tiempos.

 

Y los armarios camuflados que colonizaban las paredes hubieran permitido guardar toda la ropa invierno-verano de una familia numerosa sin andar metiendo y sacando a todas horas… ¡Que desperdicio!

Pues así y todo, después de lo que os he mostrado, en el momento en que entramos en la habitación con El Hombre de las Bolsas y su Carro, nos dejó pasar, nos dejo entrar allí y tras dejarnos flipar tranquilamente y en silencio con Madame Butterfly y los ventanales de la Enterprise, con el sol entrando de frente por ellos (estoy segura de que se fijó en nuestras caras, si yo trabajara allí lo haría, semejante explosión impacta, y eso es para mirarlo), nos preguntó como si nada:

–       ¿Les parece bien esta habitación? Pueden mirar otras…

–       ¿Qué si me parece bien? ¿Tú a qué le llamas bien, exactamente? ¿Es que has estado en el Edén acaso?

Todo eso lo pensé en una fracción de segundo, of course, no se lo dije (una, en estos casos, opta por hacerse la mundana, soy muy fan de Peggy Guggenheim, una mundana mítica en mi ranking de heroínas)

Mi sonriente contestación se limitó a un escueto:

–       Gracias, pero no hace falta, esta es perfecta…

 

Ha llegado el momento de explicar que poco después de esta conversación mantuve otra con Robin el Benefactor.

Me llamó a ver que tal…

(Inciso: el Benefactor se alojó en el hotel hace bien poco, se cuida bien cuando viene por aquí, así que sabe de lo que hablamos)

¿Qué que tal? Otro que ha debido visitar el Edén… (pensé nuevamente)

Me dijo textualmente:

“Vosotros comed lo que os salga de los cojones (he dicho textualmente ¿no?)

Del mini bar, del restorán, del servicio de habitaciones, el champán, el güisqui, copas, lo que queráis.

Tú dices “que lo carguen a la 1202” TODO, y el domingo decís adiós y os vais

 

¿¿¿No es la bomba atómica???

Pues si que lo es…

Lo malo es que la frase mágica ha perdido efectividad, por más que la digo desde que he vuelto, no funciona… 😉

Desayunos.

 

Comidas y cenas. Abonados y fans.

Para bajar la comida entre una sesión y la siguiente, unos largos…

 

M. el acuático no daba abasto…

 

El resto del hotel sigue la estela de lo narrado anteriormente, cada planta está diseñada al milímetro por algún magnífico arquitecto, incluyendo el parking…

Y cada habitación es un mundo irreal, rozando lo onírico, diferente del de al lado…

Quien quiera verlo… click aquí

 

Algunos ratos, escapábamos de las garras adictivas de semejante perfección. Nos podíamos permitir quedar atrapados, después de todo, Madrid es una ciudad que tenemos a mano y que conocemos bien

Uno de los días, paseando, paseando, llegamos a los lugares que le hubieran correspondido a una Queen menos ficticia que esta menda…

 

Pero como bien dice el dicho “quien no se consuela es porque no quiere”, optamos por otro tipo de lujo más asequible y más difícil de conseguir (no por ser un ruso rico vas a tenerlo) y tomamos rumbo al Museo del Prado.

Tenía ganas de saludar a la gemela sorpresa… y la lupa me quemaba en el bolsillo… (jijiji, es un decir, si el tipo que la custodiaba me la ve sacar, fijo que me aplica una llave de kárate neutralizadora, aquello parecía la cámara acorazada del Pentágono)

Esto si que tiene glamour a borbotones, y no unos stilettos de piel de pitón…

 

El domingo, antes de las doce nos marchamos…

 

Previamente al “adiós y me piro sin sacar la Visa”, vivimos una situación que nos colocó en nuestro sitio real (que no Real)

Nuestra faceta rural, muy al estilo “yo me lo guiso, yo me lo como”, solo había estado agazapada, disimulando…

Os cuento, tantos viajes #P’aquí  y #P’allá, me han habituado a agarrar mi bolsa, el ordenata y a tirar millas. Así que cerramos la habitación, cogimos las bolsas, bajamos en el superascensor panorámico por última vez y al aterrizar en la Matrix-Recepción y desembarcar con nuestros bultos, caímos en la existencia del Hombre de los Chorros de Amabilidad y su Carro.

Nos percatamos cuando vimos al señor que pagaba a nuestro lado con un neceser de mano y un portátil ocupando el carrito y el tiempo de nuestro Hombre del Carro.

Pero digo yo… si puedes hacer algo en tres minutos, ¿por qué lo complicas para acabar tardando veinte?

¡Se nos olvidó rematar la jugada como corresponde a nuestro rango!

¡Que somos La Queen of Hearts&Family!

 

Así que como ya nos deslizábamos a toda mecha hacia nuestra feliz “ordinariez” cotidiana, el Heredero&Me acabamos en el Rastro, rebozándonos en olor a churros, gritos de ¡estoy que lo regalo, señora! y bolsos agarrados no sea que vengan los malos…

Allí nos encontramos…

Tesoros…

 

Morrallas…

Intercambios entre padres desesperados…

¡Corazones!

Corazones para heavys blandengues…

La trilliza bastarda…

La garita de San Pedro…

¿Glamour? y fiesta…

Vimos lo bueno…

Y también lo malo…

Los #Porsiacasos

¿Encontramos a dios?

Noooo, dios estaba aquí…

Había pensadores… (¡atentos al cartel!)

Y como siempre pasa en los mercados… ¡estaban los usureros!

Escuchamos música…

Había quien voceaba…

Y descendimos al infierno con un Balón de Oro en las manos…

Otro mundo… ¿el de verdad? No se… intuyo que no…

A mi, lo que me ha parecido verdadero y real ha sido que por unos días me dejaran pilotar la Enterprise y casi tocar el cielo… Quién lo iba a decir…

Hoy he amanecido viendo este cielo, lo que tampoco es mal asunto…

 

Bien dicen por aquí que hay un grajo que vuela bajo… la verdad, mucho más bajo que la nave que me han dejado conducir…

¡Ay! me falta la velocidad que da un buen turbo pagado billetazo a billetazo…

¡A conformarse toca!

P.D.1 ¡Gracias Deivid! Por enésima vez…

P.D.2 Para la próxima, no es necesario que haya cama supletoria, que tu sobrino ya ha vivido la experiencia… (jajaja, es broma… pero solo un poco…)

P.D.3 Aviso que el regalo tiene una cara B. Solo diré unas pocas palabras: Santiago Bernabéu. 25 de marzo. Partidazo (por lo visto). Moi-même&Niños (la M. adulta estará de viaje, así que me como el planazo) ¡Promete un post potente!

JAJAJA… Me meto en unos líos…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

12 comentarios leave one →
  1. anavalle permalink
    marzo 7, 2012 12:18 pm

    Que bueno es soñar…..pero cuando de vez en cuando se hace realidad ,es la ostia….

  2. marzo 7, 2012 12:31 pm

    Un post precioso, divertido entretenido… te veo publicando libro, al tiempo! Un regalo brutal, disfrutad como tal, felicidades!!

  3. marzo 7, 2012 12:51 pm

    Joder!! Qué bueno es tener padrinos y bautizarse…Yo también quiero un Deivid en mi vida que me invite a pasar un fin de semana loco!!! Alguno disponible??
    Me ha encantado el hotel, las vistas: alucinantes, esa piscina la ponía yo en el salón y esa bandeja de dulces de bienvenida ya merecen una reverencia….Ahora, creo que no lo cambiaba por ese amanecer en el campo…una aunque vive en ciudad es más de campo que las amapolas…donde esté el silencio que se quiten los vecinos…
    Espero que haya venido descansada, su Majestad…
    Siempre a sus pies, aunque en la luna…

  4. ramón ruiz permalink
    marzo 7, 2012 12:52 pm

    VAYA VAYA ,CON EL CACHALOTE,NO ES EXTRAÑO QUE LO QUIERA LA GENTE,CACHO REGALO PARA LA QUEEN, QUE NO SEA EL ULTIMO,FELICIDADES.

  5. marzo 7, 2012 12:52 pm

    Por cierto…ya veo que tu paso por Ibiza ha dejado huellas imborrables jjj

  6. marzo 7, 2012 12:53 pm

    jeje qué grande es ver las fotos y saber que os lo habéis pasado de cojones! increíble la habitación y las vistas! pero el lujo es tener salud y disfrutar de eso o de unas putas gachas con azúcar! ale, a cascarla! besos!

  7. Lorentzero (elasiduo) permalink
    marzo 7, 2012 1:27 pm

    Podías haber puesto alguna foto, pacernos a la idea, digo…

  8. marzo 7, 2012 1:29 pm

    Grande!!!
    Qué bueno es ese “bandolero” vasco!!!! 🙂

  9. MIREN permalink
    marzo 7, 2012 6:46 pm

    Chicaaaa! eres una artista escribiendo, a ti y a la Luisi os veo pronto compitiendo por el Planeta…
    Fuera de bromas, me ha gustado mucho el post, el relato de tu estancia de ensueño… me alegro mucho!!
    En el fondo eres una blanda!!!

  10. marzo 7, 2012 7:03 pm

    Nosotras ya nos lo decimos todo por teléfono. ¡Vaya fin de semana de amor y lujo!, con niño pero bueno, es una forma de decir. ¡Vaya regalazo te ha hecho tu hermano guapa!….First class + tratamiento vip + mas suite de luxe querida…..¡NI QUEJARTE TE VOY A DEJAR EN TUS PRÓXIMOS 20 POSTS!.Besooooo Queen.

  11. marzo 8, 2012 9:26 pm

    Estuve en ese hotel con tu brother hace unos cuatro años, cuando fuimos a visitar Arco. Mi habitación era galáctica, muy divertida, toda roja y redonda, hasta la cama era redonda, no me acuerdo de quien era el diseñador. En el desayuno, que por cierto era cojonudo, todos los de la mesa estuvimos hablando de lo complicado del sistema electrónico, hubo alguno que no pudo apagar la luz para dormir!!! jajajaa yo quité la tarjeta del general porque no había manera. Aparte de eso lo pasamos genial, pero yo pagué con mi visa el asunto… tu si que sabes!!!!!! Que suerte!!!!

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