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El cisne, las cacatúas y las tortugas

abril 10, 2012

Los animales y yo nunca hemos intimado demasiado. Más bien nos hemos ignorado. Bueno, los he ignorado yo. Ellos me agreden en cuanto me descuido.

Este invierno, me ha arrollado a su paso un grupito de ovejas, las muy cabronas me han pillado desprevenida, haciendo fotos y de espaldas. Van como locas, y PATAPAF… de culo al suelo, un suelo lleno de sospechosas bolitas negras. Sospechas confirmadas: es mierda. Que bien. Arrollada y pringada (confieso que también descojonada)…

En verano, si no me rebozo en loción anti mosquitos, los atraigo de tal manera que consiguen hacerme sentir cual pantano cenagoso, dado su interés en merodearme.  Mi cuerpo (y todo lo que toco) huele a droguería de las de antes (con trastienda de tubitos, polvitos y acetonas) y emano vapores inflamables.

Mi temor inconfesable es entrar en combustión espontánea (temo que piensen que soy una célula camuflada de la Yihad Islámica, de esas que explotan de repente en la cola del pan), dado el calor asfixiante que ameniza la ya de por si penosa situación.

Durante mi infancia, tal debió ser mi interés por los animales, que a pesar de vivir en el campo, solo recuerdo a un pato (de cuyo nombre no es que no quiera, es que no puedo acordarme). No me extrañaría nada que se hubiera llamado PATO a secas.

En esa época, contemplando los asquerosos “regalitos” que dejaba en cualquier sitio, fue cuando decidí que si los animales no tuvieran metabolismo me gustarían mucho más.

Mi hermano A. lo adoptó y se dedicaba a pasearlo por todo el jardín.

(por cierto, era el sosias de nuestro hijo M., alias El Heredero)

 

Creo que para nuestro hermano pequeño, aquello fue el entrenamiento de lo que hoy en día se ha convertido en un “Paseando a Miss Daisy” en toda regla (nuestra Miss Daisy sabe que tiene un rubio angelote a su vera)

Desde hace unos años, vuelvo a vivir en el campo. Rodeada de bichos (animales, fauna, zoología; mal pensados, que se que mi fama me precede…) Procuro no molestarlos, y no es que los tema. Si hay que sacar de casa una salamandra agarrada del rabo, se saca; si hay que machacar un escorpión con una piedra, se machaca; y si hay que apartar a manotazos una vaca o un caballo, se aparta.

Me parece fatal que se los maltrate o mal cuide, of course, pero que a mi no me chupe un perro.

Que me da algo.

Vosotros ahí, animales del mundo, que yo os miro, que me parecéis bonitos y prácticos, pero confianzas las justas.

Que soy una Queen…

 

¿Por qué cuento esto? Pues porque con estos antecedentes no entiendo como puedo tener una afición-fijación que me ha entretenido siempre mucho: encontrarle a la gente su alma gemela/sosias del reino animal.

Sabed que no es maldad, es trastorno. Igual que cuando viajo y busco palabras que coincidan con las consonantes de la matrícula del coche de delante.

Conozco hombres-perro…

 

…hombres-hiena…

 

…hombres-búho…

 

…hombres-felino…

 

…hombres-tortuga…

 

…o superhombres-león.

Y mujeres angula…

…mujeres araña (cabeza grande y pata larga)…

 

…o caniches deluxe.

Dado que vivo en el campo, a mi alrededor observo mucho Shar Pei. Gentes de la tercera (o sexta) edad, cuya vida a la intemperie, de sol a sol, les ha modelado el rostro hasta convertirlo en un accidente geológico lleno de pliegues y fallas.

No lo puedo evitar, sin darme cuenta emparejo personas y animales, de la misma manera inconsciente con la que emparejo calcetines antes de enrollarlos y meterlos en el cajón.

Pero el otro día, por unas horas, abandoné a las vacas, hormigas, ovejas y orugas (están procesionando, es semana santa…) y me planté en la city.

Tenía que llevar unas gastrojoyas a unas tiendas (más abajo contaré donde).

Así que me desenrosqué la boina, me maqueé y me calcé mis botas de siete leguas (lo de las siete leguas es un decir, si tengo que recorrer semejante distancia con semejantes tacones, acto seguido me tienen que amputar los pies).

Centro Comercial ABC. Calle Serrano.

“Allí me planté… y en tu fiesta me colé…”

 

Jajaja, coincidencias, la canción me viene al pelo, por lo pijo y por la letra.

Ese mismo día, en ese mismo sitio y a la misma hora…

…Nuestra “progre” alcaldesa, Ana Botella (a pesar del evidente parecido, no confundir con Pepe Botella), acudía a la inauguración de un Mercadona en plena Calle Serrano, en el mismo Centro Comercial.

Debe ser mujer-abeja (por el culo y porque compra néctar a 1,20€)

Supongo que le pareció una conjunción sublime para demostrar a la plebe (seguramente en la intimidad nos llamará populacho) que el tándem pobres-ricos es posible. Las cremas baratas (pero cojonudas para pieles atópicas) del Mercadona, al lado de una tienda de La Prairie. Paradojas.

Ilusa. No, ilusa no, cínica…

Las fantassssticas rubias de la zona y sus pequeñas clones a escala contemplarán estupefactas cómo un billete de cinco euros sirve para comprar algo.

“¡Y yo que los tiraba al contenedor de papel…!”

–Se comenta que se oyó exclamar a una rubia sospechosa de ser rica-

 

A lo que voy, que me disperso (es que me enciendo…)

Allí estábamos mis tacones y yo con las gastrojoyas entregadas y mimetizada entre las Cuquis (bueno… yo soy morena…, así que un poco ilegalmente infiltrada si que estaba)

Decido tomarme un café. Soy adicta, y lo se.

Si no fuera porque soy aprensiva con la sangre, me lo chutaba. Sorry, pero es que soy viciosa por naturaleza.

Así que entro en el único local que veo.

 

¡Oh, sorpresa! Están todas allí. Las veo a mi alrededor. Muchas. En silencio.

Me miran cuando entro y mis tacones resuenan en el mármol. Es lo que más me gusta de los tacones. El sonido que se desliza desde tus caderas y explota contra el suelo. Con la cadencia e intensidad que decidas en cada momento. Dominando (jeje, cierto…)

AQUELLO ESTABA LLENO DE CACATÚAS Y TORTUGAS.

Las cacatúas estaban erguidas en sus palos, digo sillas. Producían un sonido curioso, un tintineo. Rápidamente me di cuenta de que eran sus pulseras. A perspicaz no me gana nadie.

Tintineaban al chocar entre ellas. Revolver un té es lo que tiene. Que te lo tienes que revolver tú. Y eso cansa.

De ahí sus caras de hastío. Cosa que no entiendo. Si tienes pasta, tienes infinitas posibilidades de diversión “fácil”, así que no se puede ir por la vida con cara de estar chupando un limón. Deberían relajarse y dejar esa cara para los que no cunden con la hipoteca, que a esos si que les perdono el careto…

Saco la lupa y procedo a rastrear bolsos y zapatos (delatores máximos de las vidas ajenas). Por lo que observo, las que los portan son de las que optan por el Plan B como destino para sus billetes de cinco euros: con ellos limpian el culo al caniche (en realidad, el acto en sí lo llevará a cabo algún individuo contratado al efecto)

Las pobres cacatúas se aburrían. Es más, era un aburrimiento con solera, como de llevar toda una vida así.

Entremedias, podías ver a las tortugas. Viejas tortugas de cuello rugoso parapetado tras una corbata. La clase de tortugas que usan corbata por afición o estatus (o por llevarla desde los dos años).

Su culo ya salió del sillón de algún consejo años ha.

 

Cuando entré, las tortugas estaban escondidas en sus caparazones, es decir, con sus ABéCés y/o Razones desplegados sobre la mesa, haciendo las veces de muro imaginario entre cacatúas y tortugas.

Con las tortugas fue diferente. Reaccionaron de inmediato al sonido encadenado que producían mis caderas-piernas-tacones, dejaron sus periódicos y estiraron mucho el cuello. Es lo que tiene una media negra y un tacón. Sirve de cebo para las tortugas.

De pronto, me di cuenta de que por arte de magia me había transformado en una jovencita. “La yogurina en el Templo de las Tortugas y las Cacatúas” (que debería llamarse el local)

Mientras desayunaba en la barra, iba notando los bocados que me daban las tortugas. Las cacatúas, a lo suyo, seguían tintineando sus pulseras, como esfinges de si mismas.

Podías ver que las tortugas no se estaban aburriendo, tan solo lo fingían de cara a sus cacatúas. Es más, cuando salí de allí con sus mordiscos a cuestas, estuve segura de que en otras épocas (que añoraban, fijo fijo…), aquellas tortugas se habían divertido, y mucho además. Lo que no se, es si habrá sido con sus cacatúas… me da que no…

Curioso, cuando esa mañana me había levantado, me sentía la hija-espécimen que hubieran tenido el PATO de mi hermano A. cruzado con la Miss Daisy de la peli. Otro de mis trastornos habituales.

Tras coincidir con las cacatúas y las tortugas, de pronto me había transformado en un CISNE.

Taconeo con garbo. Echo un vistazo a mis gastrojoyas en el escaparate y me voy.

Vuelvo a mi gruta y me pongo la piel de ardilla.

Os aclararé que el animal que me tengo auto adjudicado en estos últimos tiempos es Chop, la ardilla gruñona que hace pareja con Chip. Nuestra vida de a dos, habiendo caído en las garras de una grave Intoxicación Bucólica que padecemos en soledad, se asemeja mucho a la que tienen ellas.

Aunque después de lo visto esa mañana, decido que me gusta así. Tanta pelotera te da marcha. Y a mi me va la marcha. Demasiado.

Se que si me quito el disfraz de Chop y salgo de mi gruta, con mis plumas de cisne a cuestas soy capaz de ponerme el mundo por montera y conseguir lo que me proponga. Me pongo a ello ya, que supongo que este estado animoso durará lo que un batir de alas (incluso de cisne). Instantes.

“Este post es para ti, J. que has conseguido movilizar a unas cuantas personas para hacerme llegar el paquetito que encabeza este escrito. Desde Atenas llegó, tras una larga peripecia, y tres meses después lo encontré sobre mi antigua cama en casa de mis padres. Esperándome.

Increíblemente, tú y yo nunca nos hemos tenido delante para darnos un abrazo. Digo increíblemente porque a pesar de ello, me has regalado esto…

Te diré que hace poco me pesó mucho que pensaras que también hablaba ti cuando mencionaba a las moscas que me sobrevuelan. Error. Las moscas son otras.

Que sepas que el animal que identifico contigo también vuela. Eres el único ejemplar de esa especie que está archivado entre los animales voladores de mi lista. No hay ninguno más a mi alrededor. Tú eres un Ave Fénix. Tu cuerpo es débil, pero tu voluntad y ánimo son fuertes y conseguirás volver a renacer cada vez que sientas que ya no puedes más. Como siempre haces. Estoy segura de ello. GRACIAS J.”

TABLÓN DE ANUNCIOS, POSDATAS o llámale X

P.D. (1)

Voy a reestructurar la página para que sea más sencillo comprar. Pondré menos piezas y más ordenadas. De momento aviso que los precios bajan también, que los tiempos están difíciles para todos y hay que ajustar. Si no sabéis más de mi es que he muerto en el intento. Estoy sola y no llego a todo.

P.D. (2)

Mi Patata Corazón ya está a la venta aquí…

(de momento, que estoy de gestiones en más sitios…)

-Madrid:

Tiendas Libélula Complementos :

C.C. ABC Serrano, C.C. Moraleja Green y C.C. La Gavia

-Irún:

Nouvelle Vague

C/Fermín Calbetón nº15

-Rozas de Puerto Real (Madrid):

La Tienda de Camino (en realidad la tienda no tiene nombre, Camino es mi amiga y es el único sitio del pueblo que tiene regalos de toooodo tipo, que aquí somos muy fashion ;))

P.D.(3)

El 13, 14 y 15 de abril (viernes, sábado y domingo próximos) estaré en la Feria de Diseño Independiente NÓMADA MARKET que se celebrará en el Ático de la Estación de Chamartín (Madrid)

Como siempre digo… ¡¡¡PIENSO PASAR LISTA!!!

 

P.D.(4) Y última…

Este finde he participado en mi pueblo en una feria, llovía, y así y todo ha venido gente desde lejos a conocerme y a comprarme. Mucha gente. GRACIAS a todos…

¡¡¡VIVA VOSOTROS!!!

(que vivan también las redes sociales que me permiten avisaros de todo, y tantas cosas más…)

¡¡¡GORA HONDARRIBIA!!!

¡¡¡VIVA MI PUEBLO!!!

Jajaja, ya estoy de subidón instantáneo que acabará en morrazo a lo grande

Aguuuur…

6 comentarios leave one →
  1. Blanca (menjar a Cala Blanca) permalink
    abril 10, 2012 10:21 am

    Yo y mis hermanos de pequeños también teníamos un pato. Se llamaba Santi y con un lazo rojo lo sacábamos a pasear por la Plaza Bonanova de Barcelona (que es algo así como la Calle Serrano de Madrid pero en plaza). Excuso decir lo estupefactas que quedaban las cacatuas y las tortugas que también habitan en ese barrio.
    Santi acabó dentro de un tarro de cristal, desplumado y guisado en escabeche y dieron buena cuenta de él mis padres y mi hermana mayor, mientras el resto de hermanos les mirábamos con cara de horror diciendo: us esteu mejant el Santi! (os estais comiendo a Santi).
    Besos!

  2. abril 10, 2012 10:33 am

    Grandioso como siempre. Que pena que no haya video de tu encontronazo con las ovejas. Tu crees que Alvaro te perdonará??

  3. abril 10, 2012 2:41 pm

    MIra que me haces reír jjj. Pero veo que no soy la única con rarezas en este planeta…curiosamente yo también busco parecidos razonables y la verdad es que hay un buen surtido por la calle. Me suena lo de las cacatuas porque he trabajado casi toda mi vida laboral en el barrio de Salamanca y he tenido que torear cacatuas a montones…pero esa es otra historia…
    Lo que siento es no poder ir a verte al Nómada…aunque con un poco de suerte lo mismo me escapo un rato el domingo. Tengo a mi chico entrando en quirófano el jueves y hay que cuidarle y mimarle 😉 pero ya me gustaría ir a presentarte mis respetos, oh my queen!!
    Besos desde la cara oculta

  4. Manuel Gomez Blanco permalink
    abril 10, 2012 3:53 pm

    Leti,siempre leo tu Blog,hoy me atrevo a escribirte que buen reportaje de los parecidos..esta muy bueno, me alegra que no te afecte..tanta especulación de la Crisis que quiere otros que nos sentamos pobres y miserables,o comiendo el paquete de la Cruz Roja.Todavía se debe creer que no hay defict del circulante, sino se empezara a guardar mucho dinero en los colchones……muy bueno

  5. abril 15, 2012 4:40 pm

    Jo me encantan tus creaciones!!!!! ¿de dónde traes esas miniaturas tan encantadores? un 10 a tu buen gusto. MUUAAAAKKKKKKKKKKKKKKKK

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