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Crónicas desde mi toalla (I): mirando a los ojos de los peces.

julio 22, 2012

Las piscinas son a los pueblos de interior lo que el Ventolín a un asmático. Un salvavidas.

Cada pueblo tiene una. Normalmente muy verde y muy cuidada. En esta época, es el único lugar en el que puedes encontrar césped. Y a mi me encanta andar descalza.

Por eso, y por los insoportables cuarenta grados de todos los veranos, es por lo que normalmente acabamos allí todas las tardes. O eso o vegetar evaporando líquidos mientras esperas a que se esconda el sol, ese astro omnipresente día tras día que convierte un parpadeo en difícil misión. Ni te cuento si se te ocurre la machada de cortar un puerro en juliana…

No hay otro plan posible. Así que allí nos solemos plantar M. y yo.

Según llegamos, suele huir despavorido con sus amigos, no sea que lo relacionen, aunque sea de pasada, con su madre. Pasaron los tiempos de las vigilancias a pie de agua. Menudo puntazo tan ¿banal? avance…

 

De manera que cojo mi toalla (odio cargar con bolsas llenas de porsiacasos), me busco un árbol alejado y me acoplo.

Miento… Lo reconozco. En realidad me escondo, no sea que me hablen. Y leo.

Otras veces hace tanto calor que languidece el dedo de pasar las páginas y la desidia coge el relevo al libro. Entonces me tumbo a mirar el cielo, no sea que venga una nubecilla y me la pierda, o pienso en mis cosas, o me dedico a observar a la gente, ojo avizor tras las salvadoras gafas de sol que insinúan que duermo…

Siempre son los mismos: los de aquí al completo más los invasores por temporadas

(que también son los mismos, así pasen los milenios…)

Que nadie piense que esto se convierte en un Benidorm de meseta, no, seguimos siendo cuatro gatos, pero a menudo sobran tres…

Como esta toalla se ha convertido en mi despacho, hoy dedicaré la tarde a transcribir El Sucedido del Día.

Ha tenido lugar en la pescadería, y me ha proporcionado una imagen mental inolvidable de S., el pescadero.

Una pescadería en un pueblo a seiscientos kilómetros del mar puede llegar a ser la peor de las pesadillas.

Con sus extrañas criaturas y todo.

 

Soy cantábrica. De puerto de mar. Cada vez que voy allí aprovecho para comer buen pescado. De ese que te dan ganas de besar en los morros cuando te mira lascivamente con sus pícaros y brillantes ojitos desde su cama de lascas de hielo de glaciar finlandés (un suponer).

… esas pescadillas de anzuelo a las que solo les falta saber conducir un tráiler para ser la perfección absoluta… esas anchoas duras y turgentes cual culo adolescente…

¡Ay! … manjares prohibidos por estos lares…

 

Mi madre, cuando nos mandaba a comprarlo, siempre nos decía: #quetedenbueno #ytúmiraquelebrillenlosojos…

Mirando a los ojos de los peces fue como aprendí que los ojos brillantes, en general, son un buen presagio.

A lo que voy… esta mañana me he levantado con el sano propósito de comer pescado. Soy una excéntrica sin remedio.

Tras alguna vicisitudes matutinas he ido a la pescadería (la principal complicación consiste en la rutinaria aniquilación de las hormigas cabronas que todas las noches de verano invaden la cocina aunque la esterilice nivel quirófano antes de acostarnos)

Bueno, pescadería o #llámaloEquis. Junto al pescado encuentras frutas pelín agonizantes, fláccidas verduras cuyo momento estelar fue el fin de semana y misteriosos congelados en un arcón. Misteriosos porque la escarcha lo tapa todo y no se sabe si son sepias y preparados de paella o es Otzi, el hombre de hielo (otro suponer de los míos)

 

El caso es que a los peces no les brillaba la mirada como si se acabaran de enamorar. No ha habido flechazo, por eso he decidido comprar lenguados, que no se les ven los ojos. He pensado… no me van a engañar un grupito de ciegos inofensivos…

 

Mientras me los preparaba (eso es básicamente que te los envuelvan) … HA SUCEDIDO…

Una pizpireta señora de edad indefinida entre los cincuenta y los ochenta años ha asomado la cabeza entre las tiras de goma de la cortinilla antimoscas que tanto se estilan por aquí. Arreglá pero informal, voceras a la par que alegre, de las que se mueren de la risa y enfocan en primer plano en los programas de Bertín Osborne (creo que este último detalle define claramente el fenotipo humano del que hablo)

 

A voz en grito ha preguntado al pescadero…

(detalles: sesenta y muchos, pelito blanco, bigote, gafitas de abuelito entrañable, bajito y digno representante de todos los –itos habidos y por haber)

 

¡¡¡¡¡FULANITO!!!!! ….. ¡¡¡¡¿¿¿¿TIENES UN POOOLLOOOOO????!!!!

En ese momento ha empezado el partido de tenis… yo en medio, girando la cabeza al mirar a uno y a otro, alternativamente, mientras se desarrollaba la siguiente ¿conversación?…

(Él) ¡¡¡¡¿¿¿¿UN POOLLOOOO????!!!!

(de manera sorprendente sacó de su cuerpec-ito un chorro de voz que ni Constantino Romero)

(Ella) ¡¡¡SÍÍÍ!!! ¡¡¡¡UN POOOLLOOOO!!!!

(Yo) (flipando en silencio al compas de mi cabeza giratoria)

(Él) ¡¡¡¡¿¿¿¿YOOO UN POOLLOOO????!!!! ¡¡¡¡¿¿¿PÁ QUÉÉÉÉ????!!!!

(en esta ocasión acompaño su chorro de voz del blandir amenazante de uno de mis lenguados ante la cara de la doña)

(Ella) ¡¡¡¡¡PÁ PONEL’LO EN EL SUELO AL SOL Y ASAL’LO!!!!!

JAJAJAJAJAAJAJAJIJIJIJIJUASJUASJUASJIJIJIJI (se ve que venía entrenada de la tele)

(Él) ¡¡¡¡MIRAAAA!!! ¡¡¡NO TE DIGO UNA BARBARIDAD PORQUE… PORQUE… PORQUE…!!!

En ese momento me miró dudoso (siempre seré una forastera) y algo debió ver en el brillo de mis ojos que lo animó a seguir… (reconozco que estaba internamente descojonada a la par que fascinada por la inesperada irrupción de semejante performance, un tórrido y aburrido día del mes de julio en un pueblo cualquiera)

(Él) ¿¿¿SABES LO QUE TE DIGO??? … (hizo una pausa para poner dramatismo a sus palabras, pero lenguado en mano, yo lo que vi fue a un Ordenalfabetix sin trenzas, a punto de reventar, con sus rayos voladores y espirales de furia sobre la cabeza incluidos) …

¡QUE NO TENGO POLLO! … ¡¡¡PERO TENGO OTRA COSA QUE SI LA PONGO AHÍ PREPARO UN CHURRASCO PÁ QUINCE!!!

Los lenguados bien. Aunque no se si es que los hice demasiado o si es que algo me sugestionó, pero creí detectar un ligero sabor a churrasco.

La doña, bien también. En algún autobús de esos que fletan en dirección a Tele5 y que viene precedido por el overbooking en la peluquería.

El pescadero… pues no lo se… no creo que en un futuro próximo aparezca por allí, y no solo porque nos hayan colocado ¡por fin! un Mercadona relativamente cerca, #alabadoseaMiDios Tampoco es que no me gustara el Momento Chorro de Voz, que va… por un instante deje de ser forastera gracias al brillo de mis ojos y a la carcajada que asomó por ellos. O eso quiero pensar.

No creo que vaya porque me va a ser imposible no fijarme en su churrasco. Y no es vicio, es comprobación, que conozco mi irrefrenable naturaleza científica tan dada a las comprobaciones de todo tipo.

Necesitaré saber si entre tanto diminutivo guarda la sorpresa de UN POLLO ENOOORMEEE acabado en –ón.

Y eso no está bonito. Y menos con un viejecito… aunque tenga vozarrón.

JAJAJA… #Cosasquepasan

 

P.D. Que nadie crea que el dedo de fabricar ideas languidece… estoy trabajando… que rulo de feria en feria y tengo que producir… por eso, es este castillo el que languidece sin la presencia de su Queen, que no tengo tiempo de escribir.

Lo bueno es que descansáis de mi…

Es lo correcto… #mejorqueteechendemenosquedemás

#AGURpichoncillos (¿de pollo?) jajaja…

 

6 comentarios leave one →
  1. julio 22, 2012 2:46 pm

    Ja ja ja….pues chiqui.’!!! De lo mas divertido es tu verano y encima con piscina'””!!!!! Yo odio el calor y solo me sacia, la sombrita con a/a….asi que solo deseo que pase lo mas rapido posible…besos y sin pollo gracias ji ji

  2. kookookoo permalink
    julio 22, 2012 3:27 pm

    Me he reído como siempre….ya te imagino escondida entre árboles en la piscinadepueblo, jijijij….UN BESO PICHONA

  3. julio 22, 2012 8:08 pm

    Estás fatal….

  4. julio 23, 2012 9:29 am

    Me parto jjjjj, me imagino al viejecito armado y dispuesto a disparar con su churrasco jjj, yo también sería de las de comprobar, aunque sea de soslayo…pero bueno, son cosas de los pueblos y eso se está perdiendo 😉
    Que te vaya bien en tu charco que ya veo que está cuidadito…otras no tenemos más suerte que una ducha a media tarde…que a mí la piscina colectiva me pone los pelos de punta Ö

  5. julio 23, 2012 11:21 pm

    Las situaciones-performances q se producen en los pueblos son lo mejor, q se lo hubiesen preguntado a Berlanga. Contadas con el cariño y la simpatia q tu lo haces…geniales¡

  6. agosto 8, 2012 9:25 pm

    Eres afortunada.

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