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Apuntes de una exploradora profesional.

marzo 18, 2013

Yo antes era bastante trágica. Ya no lo soy.

Los años, o el instinto de supervivencia, quién sabe, me han hecho quitarme de muchos malos ratos.

Ahora mantengo la calma y confío en EL TIEMPO (el atmosférico no, el otro).

Teniendo paciencia, por regla general, la mayoría de las “tragedias” tornan en comedia y todos contentos.

¿Por qué digo esto? Pues porque en esta última época, tan convulsa ella y llena de gente que va y que viene sin saber muy bien a dónde, algunos compañeros de viaje han tomado la bifurcación de la derecha, mientras que yo me he decantado por la de la izquierda. Cosas que pasan.

Sucede que caminas rodeada de gente. Algunos muy cerca, son los que te dan la mano cuando hay que saltar un charco lleno de barro. Otros van delante, o detrás. De vez en cuando te esperan o los esperas. Te saludas, intercambias trucos para saltar los charcos sin pringarte, te echas alguna risa y continúas. Cada uno a lo suyo, que el camino está lleno de peligros, como diría mi madre, y hay que estar muy atento.

 

Sucede que, cada cierto tiempo, el camino se bifurca. Los que siempre te dan la mano en los charcos no lo dudan, y te acompañan, sea cual sea el camino que elijas.

Otros dudan cual tomar. Y otros, claramente eligen el camino opuesto al tuyo, aunque os hayáis ayudado a saltar el charco aquel, el que se tragó a unos cuantos.

No pasa nada. Cuando se fluye en direcciones opuestas, es lo que ocurre.

 

Llegados a este punto conviene recurrir a la naturalidad, olvidar la “tragedia” (TRAGEDIAS son otras cosas), desterrar rencores, comprender que los fluidos necesitan expandirse y aceptar que las bifurcaciones están para algo: para descongestionar el tráfico y circular mejor.

Aceptar eso y actuar en consecuencia sí que es glamour y savoir faire, y no un bolso de tres mil pavos.

El nuevo sendero te hará encontrarte a otras personas que ya circulan por él, y el fluido se cargará de oxígeno, lo cual es fundamental para coger aire y conseguir saltar charcos con un mínimo de dignidad.

Pero hay que recordar que el azar es poderoso y el camino largo. Nunca se sabe. Quizá nos volvamos a encontrar, y quizá también, si hemos dejado la puerta abierta al pasar, volvamos a caminar juntos otra temporada.

La vida siempre te da sorpresas, y eso es muy divertido.

Pongámonos las botas y caminemos.

Con compañía…

…o sin ella.

Arreando, darlings.

 

P.D. Un detalle de Explorador Profesional Nivel A, sería anotar en la Moleskine de viaje lo aprendido del personal circundante. Por aquello de saber como comportarse si en el futuro hay un nuevo cruce de caminos que nos una. Es importante sacar conclusiones. Facilita la vida y te permite fluir.

4 comentarios leave one →
  1. marzo 18, 2013 7:19 pm

    Pues cierto es que la vida está llena de sorpresas y caminos que se bifurcan, pero también lo es que es un pañuelo y nos ha tocado, queramos o no, el papel de mocos eventuales. Cuando alguien quiere irse por otro lado se le deja, pero como bien dices anotamos lo que supuso en nuestra vida, por si nos lo volvemos a encontrar en otro momento saber a qué atenernos…
    A nivel personal tengo muchos de esos viajeros con los que vuelvo a coincidir con el paso de los años, reviso mis anotaciones (en este caso mentales) y actúo en consecuencia: Si me importaron, me siguen importando; si por otro caso no supusieron nada en mi vida así sigue siendo que yo soy persona de pocos amigos…no me gusta coleccionar hipócritas 😉

  2. marzo 18, 2013 7:56 pm

    Dicho de mi ama: Las montañas se separan, pero las personas se juntan.
    Lo peor, que siempre ha tenido razón. Y más de una vez me he tenido que morder la lengua al reencontrarme con alguien, que además, me sorprende.
    Bonita reflexión

  3. marzo 18, 2013 8:13 pm

    Me encanta como escribes Kuin.
    No tengo nada más que decir.

  4. marzo 18, 2013 9:02 pm

    gran reflexión la tuya…pero yo recuerdo a algunos a los que dí la mano para saltar esos charcos, que en algún momento decidieron coger el camino opuesto al mío, o, peor, me dejaron atrás en un charco que no me ayudaron a saltar…. pero, cosas de la vida, nuestros caminos se vuelven a encontrar y, sabéis lo peor, que aunque parezca rencorosa, les vuelvo a tender la mano en el charco sabiendo positivamente que volverán a coger la senda contraria en cuanto puedan. ¿¿¿¿Cuándo aprenderé a ser mala???? Definitivamente, yo no aprendo y no sé sacar conclusiones…

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