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Crónicas desde mi toalla (I): mirando a los ojos de los peces.

julio 22, 2012

Las piscinas son a los pueblos de interior lo que el Ventolín a un asmático. Un salvavidas.

Cada pueblo tiene una. Normalmente muy verde y muy cuidada. En esta época, es el único lugar en el que puedes encontrar césped. Y a mi me encanta andar descalza.

Por eso, y por los insoportables cuarenta grados de todos los veranos, es por lo que normalmente acabamos allí todas las tardes. O eso o vegetar evaporando líquidos mientras esperas a que se esconda el sol, ese astro omnipresente día tras día que convierte un parpadeo en difícil misión. Ni te cuento si se te ocurre la machada de cortar un puerro en juliana…

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Mis momentos embotellados…

junio 18, 2012

Al contrario que la mayoría de las personas, con el paso de los años y las mudanzas por mi vida, he desarrollado la capacidad de otorgar a las COSAS MATERIALES su justo lugar de importancia en alguna de mis interminables listas mentales: abajo del todo.

Cuando hablo de COSAS MATERIALES me refiero a las mías. Mis muebles, mis objetos, mi ropa, mi lo que sea…

Solo son COSAS, y como tales las trato.

Mientras las necesito (amplio término que abarca incluso “la utilidad por puro placer visual”) las tolero. Si dejan de cumplir su función… #AlaPutaCalle

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Los hombres que hacen reír a las mujeres

mayo 14, 2012

Desde siempre, esos son los que más me han gustado.

Los otros también, pero menos.

Aunque depende un poco de para qué los necesites, el caso es que en general te sirven igual… 😉

Cuando los hombres entraron en mi horizonte visual, esa cualidad, junto con un buen culo prieto y unos ojos sonrientes, los convirtieron en ¿prendas? imprescindibles de mi fondo de armario. Los de verano en una zona, los de invierno en otra… y así con todo, que soy muy ordenada. El caos no va conmigo, tan solo algunas veces se monta en mi cabeza y me acompaña. Es un vago que se deja transportar, y para colmo gorrón, se acopla allí y no hay quien lo eche.

Han pasado los años y me siguen gustando los hombres que me hacen reír. Y los culos prietos también, que idiota no soy, tan solo estoy retirada del mercado.

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Caen mariposas del cielo…

abril 23, 2012

Cuando era pequeña yo no quería ser princesa (es más, las despreciaba por simples y por cursis).

Tampoco quería ser profesora, ni médico, ni nada útil.

Yo quería ser escritora.

El único príncipe disponible se decantó por otra Leticia (la de la zeta), y menos mal.

Con esa cara de estirado no me pega que hubiéramos sido #Japis.

Lo de profesora es el anti-yo. Odio que me atosiguen y no se si hubiera tenido paciencia.

Y lo de médico peor aún. Soy de las que se caen redondas si ven una gota de sangre que se desliza. Con zumbido de oídos y golpetazo contra el suelo. El pack completo.

Ser algo útil quedó descartado cuando mi personalidad se desarrolló del todo.

Y lamentablemente, lo de escritora ha quedado en juntaletras…

Pero yo soñaba con ver mi nombre impreso en una brillante portada (de tapa dura, of course).

Otro sueño roto más para cargar en mi mochila de desastres vitales.

Y aunque soy de campo y caminata, confesaré que tengo la mochila petada, y que a veces casi no puedo con ella.

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El cisne, las cacatúas y las tortugas

abril 10, 2012

Los animales y yo nunca hemos intimado demasiado. Más bien nos hemos ignorado. Bueno, los he ignorado yo. Ellos me agreden en cuanto me descuido.

Este invierno, me ha arrollado a su paso un grupito de ovejas, las muy cabronas me han pillado desprevenida, haciendo fotos y de espaldas. Van como locas, y PATAPAF… de culo al suelo, un suelo lleno de sospechosas bolitas negras. Sospechas confirmadas: es mierda. Que bien. Arrollada y pringada (confieso que también descojonada)…

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De ondas sonoras y ondas cerebrales

marzo 21, 2012

De vez en cuando envidio a las mujeres cuyos hombres las escuchan.

Si es que las hay, que tengo mis dudas.

No hablo de que las escuchen relatar profundidades anímicas y/o pajas mentales intrínsecamente femeninas. NO, NO, NO…

Hablo de esos hombres (¿existen?) que oyen, ESCUCHAN y perciben las ondas sonoras producidas por el aire que cruza la glotis cuando articulamos palabras.

Esas palabras que lanzo al espacio que hay entre TÚ y YO cuando te hablo, maidarlin, mi M.-Man… Si, tú,  incrédulo de verte en mi Patíbulo Deluxe… (si se da el milagro de que leas este post, lo mismo no coincide… jajaja)

A partir de este punto generalizo, que M. es el hombre en la sombra, el Dark-Man de mi gruta.

Aunque a veces me proporcione “inspiración” para mis post, este es el relato de un “sucedido” que intuyo podría ser general.

Tal cual o con las variantes propias de cada uno. Este es el mío. Ahí va…

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1202 sueños…

marzo 7, 2012

 

Todo empezó así, hace un par de meses.

Nuestro patrocinador oficial en sensaciones extrasensoriales, mi hermano Deivid, alias RobinFood, en esta ocasión no se sacó una trufa de la manga, ni un foie de una cajita misteriosa, no, en esta ocasión nos ha deleitado con uno de esos instantes de los que hablaba hace bien poco y que guardaremos en la memoria.

La verdad es que fue un instante pelín largo, concretamente duró tres días. Enteritos… e intensos…

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